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Centro

02 de noviembre de 2015 - 09:00 p. m.

Tanto a los partidos de izquierda como de derecha no les fue tan bien en las elecciones, parece ser que la mayoría de votantes tienden bastante más hacia el centro y le temen a cualquiera de los dos extremos. Colombia no es hoy en día de ninguna de las dos manifestaciones y para conquistar el poder se requiere abarcar más el centro.

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Tanto la izquierda como la derecha fueron fieles a sus ideas y pensaron que la gran mayoría de colombianos votaría como los percibían. Eso está bien en el sentido en que un partido necesita creer lo que propone para que los votantes se sientan identificados. Buscan convencer a quienes no los perciben así. Es por eso que hacen campaña ideológica. Ambos sienten que sus ideas son válidas y en una democracia eso está bien, pues en eso consiste. Cada uno representa un porcentaje importante de la población y tienen que seguir haciéndolo, pues de lo contrario los ciudadanos que los siguen no tendrían otra opción que acomodarse en otro partido y la democracia consiste en la lucha de ideas, no solamente es responsabilidad de los partidos también los es de sus seguidores.

Ambos (izquierda como derecha) son importantes para la economía, pues si no existen los dos, es difícil que ésta sea dinámica y que un país como Colombia, al cual le falta desarrollar las clases menos favorecidas por la cual la izquierda aboga, pueda crecer y desarrollarse. En teoría la izquierda debería crecer en número, pero no es así pues cada día habrá menos gente de izquierda si la economía crece y los votantes sienten que progresan. Por el otro lado está la derecha, que piensa y opina diferente, pero si no existieran los menos favorecidos la economía no se movería y este segmento tiende a dominarla.

Ambos extremos tienen un problema y es que solamente se fijan en su nicho y no ven el resto, lo cual deberían hacer para así poder saber y conocer los argumentos de la contraparte y para buscar adeptos. Los electores parece ser que son de paso y por generaciones, lo cual es cierto ya que los problemas a los treinta años no son los mismos que a los sesenta. Un partido debería buscar fidelidad y dividir los problemas que tienen sus seguidores por edad, no limitarse a un nicho, pues aun cuando siempre están buscando adeptos les saldría mejor y más barato retenerlos con una representación adecuada. De lo contrario estarían más estáticos y sujetos a los cambio de otros, no de ellos mismos.

Ideológicamente en Colombia la mayoría no quiere un extremo, pues ya pasamos por la derecha de Uribe y a Colombia le fue bien en lo económico, pero no necesariamente en lo social. Bogotá tiene a la izquierda con Petro como su mayor exponente nacional, quien no supo darle la orientación adecuada. Si, hizo énfasis en aspectos de lo social. Pues no se entiende como una persona de bajos recursos viaja en transmilenio y este no le metió casi dinero a ese sistema. Una cosa es que el sistema pertenezca a empresas privadas y otra a quien beneficia.

Como dice el dicho, todo extremo es vicioso y si, lo es. Un partido tiene que representar a sus seguidores, pero debe gobernar para todos. Como decía Humberto de la Calle en su campaña presidencial, por todo el centro De la Calle.

 

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