La escogencia de la fórmula vicepresidencial de Santos, le genera a los votantes varias preguntas: ¿será ésta una fórmula ganadora en las elecciones?, ¿si ganan las elecciones, les irá bien juntos?.
En cuanto al proceso de paz, los ciudadanos se preguntan si Vargas Lleras es un hombre de guerra o un hombre de paz y cómo afecta su posición sobre este tema al proceso con las FARC.
Acerca de la primera inquietud, hay que decir que Santos es muy hábil, pues Germán Vargas era el único contendor potencial que le ganaba en las encuestas y aun así logró que fuera su candidato a Vicepresidente. Y sobre la inquietud de cómo les irá juntos, el gran riesgo es que no sepan compartir el poder y acaben desgastados en un segundo mandato con grandes retos, como implementar los acuerdos de paz, problemas de gobernabilidad y coordinación entre ambos.
De Vargas Lleras se dice que es una persona dura y tozuda, eso es cierto: es recio de carácter, lo cual es una virtud en un gobernante. Ha sufrido dos atentados en los que claramente querían eliminarlo, uno fue con la famosa bomba libro en el cual perdió unos dedos y el segundo, con un carro bomba saliendo de Caracol radio. Muchas personas le sonríen a todo el mundo, el estilo de él es no sonreírle quien no quiere y punto. Algunos dicen que debería tener un poco más de calor humano, pero hasta ahora su manera de ser le ha funcionado: es uno de los tres políticos mas importantes del país, con el Presidente y con el ahora senador Uribe. Vargas es tozudo, porque es un convencido de lo que piensa y no es nada fácil que cambie de parecer, a menos que vea una razón lógica para hacerlo. Para unos, eso es terquedad y para otros, claridad y firmeza en sus ideas.
Si Vargas se hubiese lanzado a la presidencia, muchos uribistas hubieran votado por él, por cuanto representa. Para Vargas Lleras, quien desconfía infinitamente de las FARC, como la mayoría de los colombianos, la mejor manera de acabar el conflicto armado es militarmente. Por eso, su selección también es un mensaje del presidente las FARC: detrás de mí está un guerrero. Un mensaje sutil, pero contundente, y que además, pone votos. A pesar de su talante de hombre fuerte y militarista, es de esperar que si los acuerdos de La Habana prosperan, el eventual futuro Vicepresidente los apoye, contribuya a lograr apoyo ciudadano para su refrendación y se comprometa con su implementación.
Si este gobierno hace la paz, a él no le queda otro camino que reinventarse y ser duro con los problemas que quedan por resolver. Si el proceso se trunca y Vargas Lleras es elegido en el 2018, muchos de los guerrilleros buscarán quedarse por fuera de Colombia, el conflicto continuará y en ese escenario el tiempo le daría la razón.
En el plano político Cambio Radical obtuvo veinticinco curules, sumando Senado y Cámara, es decir tiene fuerza, creció. Tienen que cuidarse, pues con las encuestas como están, ponen en riesgo el futuro político de Vargas Lleras. Quienes manejan los partidos, son los políticos y Peñalosa se niega a recibirlos en sus filas. Si gana la contienda tendrá que gobernar con ellos, gústele o no le guste, pues están representados en el Congreso y las leyes pasan por ahí. En el pasado Uribe los acepto. No es que tenga que darles mermelada, es que están en el juego, son factor clave de la democracia y es imposible gobernar sin ellos, pues hacen las leyes. Santos y Vargas Lleras no se cerraran a ese camino, pues gústeles o no les guste, son parte de la democracia.
Si la fórmula Santos – Vargas gana las elecciones, el nuevo vicepresidente ejercerá en una oficina reinventada, no para hacer diplomacia ni para apagar incendios. Será un cargo con dientes y responsabilidades claras, aparentemente en tres ministerios: transporte, vivienda y medio ambiente, es decir será un superministro.
Después de los resultados del domingo que evidencian la fragilidad de la futura coalición de gobierno en el congreso y su dependencia del partido conservador, probablemente Vargas Lleras tendrá que jugársela a fondo para mantener los apoyos en el senado, lidiando a los tigres curtidos recién elegidos. Esa tal vez será su tarea mas importante, pues sin coalición efectiva no hay legislaturas activas ni buen gobierno. La gran pregunta que se hace él, es si podrá ser elegido Presidente en el 2018.
Santos y Vargas son políticos muy astutos. El reto que tendrán una vez elegidos, es manejar los conflictos generados entre un Vicepresidente activo, con aspiraciones inmediatas de ser presidente, en un gobierno con enormes retos de ejecución y escaso margen de maniobra, y un Presidente que quiere dejar un legado como el mejor de la historia reciente de Colombia.
Como en los buenos matrimonios, tendrán que manejar las diferencias en privado y compartir los éxitos en público.