Esta campaña presidencial estuvo marcada por las enormes diferencias entre los candidatos y sobre todo entre Duque y Petro, pues representan ideas diametralmente opuestas para el funcionamiento de la democracia colombiana. Este sistema (la democracia) no gusta a todos, pero es el ciudadano quien elige a sus gobernantes.
Mientras Duque proponía un sistema político y económico por el sistema democrático, Petro proponía elegirse por dicho sistema, pero gobernar como lo hizo en la Alcaldía. Esa era la gran diferencia, la cual puede parecer pequeña, pero no lo es, pues en caso de que hubiera ganado la izquierda, el sistema político y económico cambiaría radicalmente, a tal punto que la idea de una familia que busca superarse sería innecesaria, pues se nivelaría por lo bajo y en este caso todos seríamos iguales. No somos iguales ya que no todos aspiramos a lo mismo. Sí, el sistema presenta muchas fallas que obstaculizan el desarrollo de las personas menos favorecidas tanto en lo económico y social. Pero en lugar de corregir el rumbo, Petro propuso cambiarlo todo, es decir, lo que opera bien también habría que cambiarlo.
Hace unos días Petro llevó a cabo un evento en el cual se comprometía, entre otros asuntos, a no expropiar, a no convocar una asamblea constituyente, a impulsar la iniciativa privada, a garantizar la democracia pluralista, entre los 12 puntos que presentó. La pregunta es ¿por qué razón cambió él y no quienes se acogieron a su campaña? ¿Cuál es la razón del cambio de su discurso faltando dos semanas para la elección? Solamente existen dos razones: una, no tenía muy definidas sus propuestas y la otra, lo hizo solamente para ganar adeptos. Cualquiera de las dos habla muy mal de quien pretendía regir los destinos de Colombia. Si cambió su discurso por no tener claras sus propuestas quiere decir que “usó” a quienes lo apoyaban, ¿o sus ideas no eran tan claras como las planteaba? Bruno Bettelheim decía que “si los miembros de una sociedad son capaces de superar por sí mismos sus angustias, construyen una sociedad libre y democrática, si no, son atraídos por las sociedades totalitarias”.
Duque propuso un sistema basado en la democracia, no un cambio de reglas, tanto en lo económico como en lo político. No cambió de postulados de primera a segunda vuelta, es decir, no es una veleta. Tenía claros los temas que son necesarios para regir una nación y sabe que no se espera nada diferente de un candidato. Nadie dice que los postulados fueran perfectos, pero lo perfecto es enemigo de lo bueno. En lo económico se destacan la simplificación tributaria, la reducción de impuestos, la evasión, la austeridad, entre algunos de los puntos propuestos. Y en lo político, dejar el mismo sistema democrático. Evidentemente no cambió de postulados entre la primera vuelta y la segunda por una razón fundamental, un candidato serio no cambia sus creencias para ganar unos votos.
Petro cambió sus premisas solamente para ganar, lo que quiere decir que poco respeta a sus seguidores y es claro que a algunos no les cumpliría sus premisas. Un candidato debe tener las ideas claras y no cambiar de una vuelta a otra. Colombia se pronunció y eligió a Duque como líder, a partir del 7 de agosto empieza la labor más difícil. Gobernar para todos.
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