El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Política

25 de abril de 2016 - 09:11 p. m.

En la comisión primera del Senado se está tramitando el proyecto de Ley 13 de 2015 que fue aprobado en primer debate y permite al presidente, congresistas, alcaldes y gobernadores entre otros servidores públicos ejercer la actividad política abiertamente.

PUBLICIDAD

Dicha actividad quedó prohibida en el plebiscito de 1957. El sistema político se abre a más actores, ¿pero esto podrá funcionar correctamente?

Si un servidor público elegido puede participar en política electoral es apenas natural que apoye a quien propone seguir sus lineamientos, lo que hace que el proyecto de ley en mención permita que los funcionarios tiendan a ayudar a quien propone seguir con sus propuestas. Otro aspecto es el entregar contratos (lo que ya hacen) al candidato que elija seguir su “legado”. Esto tiene nombre propio, se llama corrupción.

En muchas democracias los funcionarios pueden participar en política. Es como si un médico no pudiera asistir a un congreso donde asisten otros médicos. Si solamente se mira la política como el manejo de recursos se está eliminando de entrada la política como un servicio.

Es cierto que en Colombia aún muy pocos piensan como Mockus que “los recursos públicos son sagrados” pero tenemos que poder llegar a eso. Si de todos modos ya algunos funcionarios públicos apoyan a un candidato quiere decir que la idea de poder participar en política no es tan descabellada. Quienes ocupen un cargo público podrán más libremente pedir a los candidatos que manifiesten sus creencias y así escoger al más afín con sus ideas. Eso nos llevará a un Estado más moderno donde claramente sabremos qué opinan en verdad quienes hoy en día no pueden hacerlo.

Lograr una democracia perfecta es muy difícil. Tiene que intentarse llegar a ella. Alguna vez escribí aquí que crecer duele y este proceso hace parte de ese crecimiento; muy seguramente el proceso no será perfecto, como la sociedad no lo es: nos pasamos los semáforos en rojo, nos metemos a Transmilenio sin pagar, cruzamos por la mitad de la calle, botamos basura a la calle… Pero pretendemos que los funcionarios no roben, cuando debemos entender que para que esto suceda debemos todos remar en el mismo sentido; no podemos exigir que unos se comprometan mientras nosotros no lo hacemos.

Es bien probable que la participación en política de funcionarios se use indebidamente en un comienzo, pero es un cambio imperativo y necesario de llevar a cabo si se quiere que en Colombia se viva una democracia que no limite a los políticos de dar a conocer sus ideas y las personas que creen pueden seguir el camino que consideran el más adecuado. Fácil no es, ni rápido tampoco, pero debemos luchar porque así sea y lo mejor que podemos hacer es actuar bien en todos los aspectos para poder exigir.

Conoce más
Ver todas las noticias