El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Vocación

18 de enero de 2016 - 10:22 p. m.

Miguel Uribe como Fernando Carrillo escogieron el servicio público, nada fácil, pues las investigaciones cuando se dejan los cargos públicos son las primeras en llegar.

PUBLICIDAD

Esa es una de las razones para que personas capaces y sin tacha no se metan en la política. Carrillo tiene más de cincuenta años y Uribe no llega a los treinta. Aun cuando son personas de edades diferentes, tienen una cosa en común, servir.

El nuevo secretario de Gobierno de la Alcaldía de Bogotá es Miguel Uribe, abogado, con una maestría en ciencia política quien fue concejal y acérrimo detractor de Petro. En la elección a la alcaldía de Bogotá apoyó de fondo a Pardo.

Una de las mayores dificultades que tiene en política es tener como segundo apellido el Turbay, sobre su abuelo Julio Cesar Turbay se hacían chistes y aun cuando para ser Presidente de la Republica se tiene que ser una persona capaz, no todos los colombianos entendieron eso. Uribe desde muy pequeño en su vida respiraba política por su abuelo, su mamá, su papá (en menor grado). Los hijos tienden a emular a sus padres y él no fue la excepción, su madre la llevaba en la sangre la política. Es una persona joven que llegó al concejo de Bogotá y sorprendió por su capacidad, pues antes de ser presidente del concejo era ya un contradictor de las políticas de Petro a quien se opuso cuando era necesario. Presentó múltiples acuerdos, entre ellos el 226 mediante el cual se creaba la auditoría fiscal de Bogotá. Este acuerdo buscaba vigilar la gestión fiscal de la contraloría de Bogotá. Este proyecto que incluía otras cosas adicionales fue negado tres veces.

Ahora enfrenta el reto de ser Secretario de Gobierno y naturalmente tiene que actuar con el concejo, aun cuando es joven, tiene tres grandes ventajas, sabe de política, conoce el concejo y tiene mucha energía.

Fernando Carrillo Flórez desde muy joven le picó el bicho de la política, pues hacía parte de las juventudes Galanistas, inspirador de la séptima papeleta, dos veces Ministro y ahora aspirante al cargo de Fiscal General.

En el transcurso de su vida pública ha tenido un problema serio y es que sobre él recayeron todas las culpas de la famosa catedral de Escobar. Es muy ´probable que fuera ingenuo y no tomara las medidas necesarias, pero la fuerza de Escobar era tal, que hizo su propia cárcel y cuando Carrillo llegó de Ministro esto ya era un hecho cumplido. Ante el ruido sobre la fuga de Escobar se fue del país por muchos años y casi nadie pensó que regresaría por la puerta grande. Bajo esta Presidencia, fue nombrado Ministro del interior.

Lo más fácil para él hubiese sido desaparecer para siempre de la vida política, pero no lo hizo, esperó con mucha paciencia para asumir nuevamente altos cargos y enfrentarse al escrutinio público. No debe ser nada fácil volver a la faena política de nuevo, pues los enemigos de hace unos años no lo habrán olvidado. Volvió y está demostrando que tiene madera para la política, paciencia en la vida y sabe de derecho. Volvió y puede mostrar que es muy bueno en su área y que no es un hombre que tenga afán. La fiscalía es un gran reto que para afrontarla bien se requiere no solamente de conocimiento jurídico, también de saber qué rumbo debe tomar tan grande e importante institución.

Ambos son personas a las que les gusta la política y saben que aun cuando el puesto público no da tanto dinero, debe asumirse para el bien de todos y no en beneficio propio. Son bien diferentes, pues uno viene de familia política y al otro le encanta, pero sobre todo les gusta el servicio público. Alguna vez Carrillo fue como Uribe, el tiempo pasa y las personas deciden que camino recorrer, ambos decidieron el servicio público y creo que si Carrillo sale elegido, ambos lo podrán hacer muy bien.
 

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias