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Mensajes

11 de mayo de 2016 - 09:00 p. m.

Son desmoralizadores los mensajes que recibe la sociedad por parte de los más altos dignatarios del Ejecutivo en relación con los sobrecostos de la Reficar.

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Pueden esquematizarse así: la refinería está operando bien y ha contribuido al incremento del producto industrial; no es prioritario indagar responsabilidades administrativas o dolosas por parte de quienes intervinieron en el proyecto. El presidente afirma: “La refinería está funcionando, sólo que no costaba lo que se dijo”, “el pecado fue haber planeado mal”.

Sería insólito que con una inversión superior a US$8.000 millones no estuviera operando. Los presupuestos iniciales iban de US$900 millones y pasaron a US$3.155 millones por cambio de diseño.

Aun con plazos de depreciación que llegan a 75 años en materiales y equipo, Reficar produjo en el 2015 pérdidas de $3 billones 157.000 millones (equivalentes al 48% de lo que recibe la nación por la venta de Isagén), cifra que explica la mitad de la pérdida de Ecopetrol.

Es natural que el producto industrial haya aumentado al iniciar la operación Reficar. Fue necesario apagar la vieja refinería durante varios meses para poder empalmarla con la nueva; se está comparando el aumento de producción del conjunto vieja-nueva refinería, no con la antigua refinería operativa, sino con esta sacada de funcionamiento. El aumento del producto no solo es por la operación de Reficar, sino también por la planta de crudos de la vieja refinería.

El informe financiero de Ecopetrol 2015 muestra que entre el valor recuperable y contable de Reficar hay una diferencia de $3 billones, utilizando para la vida del proyecto una tasa de descuento del 7,1%, cifra inferior a la tasa de interés de los créditos contratados, que en pesos van del 7,9% al 9,8%.

Quedan muchos interrogantes.

¿Qué validez tenía el argumento de comprar Propilco por US$690 millones en el año 2008, aduciendo impulso a la actividad petroquímica, si la planta ya estaba en funcionamiento? Se desviaron recursos de la actividad prioritaria de Ecopetrol: buscar petróleo.

¿En la evaluación de la compra de Propilco se tuvo en cuenta que, para proveerla de materia prima, era necesario modificar el diseño de Reficar, con los consecuentes sobrecostos?

En enero del 2009 la junta de Reficar, al analizar la continuidad o no del proyecto, expresa: “El flujo de caja de la refinería se ha afectado por los menores márgenes de refinación. Si se continúa con la estrategia planteada, los costos hundidos del año 2009 serán de US$886 millones, y si se acoge la estrategia planteada por la administración serán de US$355 millones, con la consecuente emisión de órdenes de compra sin respaldo correspondiente”. En ese momento los socios de Ecopetrol y Glencore habían perdido parte de la inversión. Mucho menor a la que asumió Ecopetrol al continuar un proyecto mal diseñado y contratado. ¿Por qué Ecopetrol le compra a Glencore su participación en un proyecto de bajo retorno, en US$549 millones? Es de la mayor conveniencia conocer los estudios que llevaron a definir este valor y el de Propilco. Ambos se realizaron con recursos públicos.

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El apagón de 1992 finaliza cuando culmina la construcción de la central del Guavio con una nueva y confiable administración, y las lluvias regresan. El Guavio fue un ejemplo de manejo indebido de recursos públicos, pero el Gobierno no lo minimizó con el argumento de que “la planta generadora está funcionando bien”.

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