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Robot

05 de agosto de 2015 - 10:53 p. m.

Hace más de 40 años la industria emplea robots para realizar operaciones repetitivas, con la posibilidad de modificar su tarea de forma automática si cambian las condiciones. La apariencia de estas máquinas es bien diferente a los humanoides o androides.

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En 1948 Norbert Wiener, en su libro Cibernética o el control y comunicación en el animal y la máquina, populariza el concepto de “feedback”, o retroalimentación, que permite a una máquina, el animal o el hombre ir modificando su accionar de acuerdo con la información que recibe del entorno. Un ejemplo, el control de temperatura: se fija un valor objetivo; si la temperatura del ambiente es mayor que la objetivo, el aire acondicionado envía aire frío; se envían calorías, si la temperatura buscada es mayor. Un sensor mide la temperatura del ambiente, la compara con la buscada y de acuerdo con la diferencia envía mayor o menor cantidad de aire frío o caliente. Es un sistema autónomo, diferente de uno controlado por un operador que abre o cierra el flujo de aire de acuerdo con su observación de la temperatura. Los especialistas diseñan los mecanismos de apertura y cierre para evitar oscilaciones.

No hay consenso en llamar robot a las máquinas utilizadas para las cirugías. Su accionar siempre está a cargo de los médicos que la controlan; la máquina ayuda a la precisión de los cortes y suturas, haciendo menos invasivos los procesos quirúrgicos, pero no toma “decisiones” autónomas. Los carros experimentales, de conducción automática, encajan en la categoría de robot, son autónomos, toman “decisiones” de velocidad, acercamiento o distancia de los otros vehículos sin intervención humana. Como no se programa su aprendizaje con el patrón de un chofer bogotano, los viajes serán mucho más placenteros y seguros. La apariencia del robot es la de una caja, lejos de cualquier similitud humanoide.

Un robot puede definirse, de acuerdo a Winfield así:

— Un dispositivo artificial que puede analizar el ambiente en que está y actuar con esa información variable, sobre el entorno.

— Un software que puede considerarse como una inteligencia artificial.

— Una máquina que puede autónomamente realizar un trabajo útil.

Los dispositivos para realizar las exploraciones en planetas, cometas o asteroides cumplen las condiciones para denominarse robots. No son teleoperados; sería inútil hacerlo: el tiempo de un operador en tierra para recibir la información puede superar los 40 minutos y un tiempo igual para que la máquina reciba la información que le permite corregir el problema.

Se están popularizando los robots que ayudan a la recuperación anímica de los niños después de una cirugía, o para tratar problemas de autismo. Tienen formas de mascotas, con piel que imita la natural, responden con movimientos, miradas y ruidos a las caricias o al mal trato. Sus respuestas son autónomas: ante un maltrato, la mirada, el sonido o los movimientos no le son placenteros al niño que lo maltrata.

Los robots programados para jugar fútbol “miran” al oponente; con programas de aprendizaje intuyen la dirección que tomaría el balón. El parecido con una final real de fútbol con penaltis, es asombroso.

Es posible que los ingenieros y técnicos en robótica tengan en las próximas décadas un papel similar al que tienen hoy los ingenieros de sistemas en los procesos de informática.

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