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Servidores

05 de abril de 2017 - 10:00 p. m.

Es digno de loor y alabanza el ministro de Transporte por sacar tiempo de sus importantes ocupaciones como son reestructurar la Ruta del Sol fase II, impulsar las vías 4G que pueden verse afectadas por el coletazo de Odebrecht, etc., para hacer lo que más les gusta a muchos funcionarios públicos: prohibir y mortificar. Como un éxito presenta la aceptación de la demanda contra la plataforma tecnológica de Uber, se cumple así la aspiración del gran estadista Uldarico, la ciudadanía tendrá restringido el acceso a un servicio público y tendrá que someterse al monopolio de los taxis.

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El camino abierto debe servir de ejemplo para prohibir y regular plataformas tecnológicas porque pueden atentar contra las costumbres de antaño y afectar privilegios.

¿Por qué no prohibir el acceso a Google y en particular a Wikipedia? En esta forma se renovaría la antigua profesión de los simpáticos vendedores de enciclopedias. El Ministerio del Trabajo y Seguridad Social debe ponderar los beneficios en términos de empleo de una medida de ese tenor. La demanda de Mintransporte contra la plataforma tecnológica argumenta que utiliza un bien del Estado, “el espectro electromagnético”. Es bueno aclarar que la luz del Sol también es parte del espectro electromagnético, afortunadamente no se le ha ocurrido todavía a ningún servidor público regularla o ponerle impuestos catastrales de acuerdo con el número de ventanas.

Siguiendo el camino abierto por Mintransporte, debería prohibirse la plataforma MOOC, a través de la cual las mejores universidades del mundo ofrecen cursos gratuitos de calidad similar a la de sus cursos presenciales. ¿Cómo es posible que la ciudadanía pueda acceder a este conocimiento, que puede ser atentatorio contra la moral y las buenas costumbres, además es una competencia a las universidades públicas y privadas del país? La ministra de Educación debería tomar cartas en el asunto.

Con poco menos de $30.000 al mes la plataforma Netflix ofrece excelentes series y películas, que pueden verse a cualquier hora y sin ninguna interrupción de propagandas. Qué esperan los funcionarios públicos para regularla o prohibirla. La oferta local de telenovelas y predicadores es suficiente para la mente del teleespectador. No es posible permitir una televisión de calidad a precio razonable: atenta contra la ideología de la mortificación.

Ante todo hay que restringir la competencia y velar para que los ciudadanos no disfruten de los avances de la tecnología. Estos avances conllevan pérdida de valores y pueden tener oculta “ideología de género”.

Debe actuarse contra Waze. La aplicación optimiza tiempo de desplazamiento y permite una mejor utilización de las vías públicas. Esto es inaceptable, afecta fundamentalmente a los casi ya desaparecidos vendedores de mapas. Por otra parte, hace casi nulo el esfuerzo de los policías de tránsito que muchas veces actúan más para crear la congestión que para ayudar a la fluidez. Una mejor movilidad puede ocasionar en los usuarios pensamientos indeseables. Es hora de actuar contra todas las plataformas que permiten acceder a alojamientos a precios razonables, ni se diga el mal que puede hacer y hace la tecnología para permitir adquirir pasajes aéreos con precios fijados por la competencia y no por las regulaciones estatales y los monopolios.

Con esfuerzo gubernamental se puede anclar el pasado, con una calidad de vida peor, pero más acorde con la ideología de ciertos funcionarios, más mortificada.

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