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La sexy economía colombiana

29 de marzo de 2014 - 10:00 p. m.

No es solamente la expresión del antiguo presidente del HSBC cuando hablaba de Colombia como una de las 30 más grandes economías en 2050 y parte de los prometedores países CIVETS (Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica), tampoco la de reconocidos analistas del Asia Pacífico que hablan ya no de los países BRIC, sino de los BICC (Brasil, India, China y Colombia) como las potenciales economías con mayor futuro en el mediano plazo.

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Se trata de la realidad de una nación, en donde si nos atrevemos a ver el vaso “medio lleno”, somos capaces de descubrir no sólo el potencial sino las grandes oportunidades que viene construyendo nuestro país con un manejo macroeconómico estable, con una atractividad a la inversión extranjera, con un crecimiento por encima del promedio latinoamericano y superior al de países desarrollados.

En medio de esto recibimos una buena noticia: uno de los bancos más importantes, el JP Morgan, anunció el incremento en la participación de títulos emitidos por el Gobierno colombiano en los “benchmark” o referentes de portafolio de inversión en países emergentes. La noticia pasó ligeramente inadvertida, pero de inmediato generó una conmoción en los mercados de divisas en el país, al punto que afectó dramáticamente la devaluación del peso colombiano con respecto al dólar, que había generado cierta tranquilidad en los exportadores y que llevó la tasa de cambio por encima de los $2.000.

Algunos estiman que dicha tasa de cambio podría temporalmente volver a valores entre $1.950 y $1.970 en estos días por la llegada de montos del orden de hasta $19 billones a nuestro mercado de capitales.

Dicha situación no hace otra cosa que ratificar el muy buen momento de la economía colombiana, así muchos quieran seguir leyendo el “vaso medio vacío de la misma”. El hecho de que los dos fondos globales de bonos de gobierno de países emergentes de un banco tan importante hayan aumentado la participación de Colombia en más de 5 puntos porcentuales, no es sólo la decisión de un actor del mercado, es el referente que otros actores toman y que puede ser el desencadenante de un crecimiento en la llegada de inversión extranjera.

Como se señalaba, en este buen comportamiento está de presente el sobresaliente manejo y desempeño macroeconómico del país, así como un acertado y prudente manejo de la deuda pública y una consecuente mejor evaluación de los calificadores de riesgo de los agentes más representativos del mundo a nuestro país.

Sumémosle a lo anterior las mejores cifras en desempleo, la reducción de la tasa de informalidad laboral y los más recientes datos que confirman una reducción en la tasa de pobreza absoluta y relativa del país, así como una leve mejoría en el dato de inequidad en las zonas rurales del mismo.

Siempre hay asuntos por mejorar en el crecimiento de la industria o el agro; aun en materia de equidad el camino es bastante largo, lo propio en equilibrar aún más las finanzas públicas. Sin embargo, ello no puede borrar el buen desempeño que, como se ve, es detectado por inversionistas internacionales y por banqueros de otras latitudes que nos llenan de una profunda esperanza.

En palabras de nuestro Nobel de Literatura, tenemos una segunda oportunidad sobre la tierra. Depende de nosotros el aprovecharla o quedarnos llorando sobre la leche derramada encontrando el pequeño problema o criticando lo bueno que estamos viviendo, en lugar de asumir el reto que el mundo nos está enviando. La pregunta es qué preferimos como país, seguir el camino del pesimismo y la desolación o asumir los compromisos que se derivan de esta oportunidad que se nos abre ante nuestros ojos.

 

José Manuel Restrepo Abondano *

jrestrp@gmail.com/@jrestrp

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