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Lecciones de finanzas personales para 2016

09 de enero de 2016 - 09:00 p. m.

Siempre que arranca un año nuevo es común que se compartan lecciones de finanzas personales a los hogares de una sociedad.

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Son frecuentes por ello los textos sobre recomendaciones y buenos propósitos en el manejo de las finanzas de familia. Muchos de dichos propósitos se enmarcan en tres ideas: ¿Cuáles son los consejos generales de manejo de ingresos y egresos?, ¿cómo ser prudente en la administración y pago de las deudas?, y, ¿cuáles son los caminos para ahorrar?

Leyendo y releyendo muchos de dichos consejos es sorprendente cuán útiles serían no sólo para cualquiera de nosotros, sino para aquellos que responden por las finanzas públicas del país. Dentro de la primera categoría de consejos generales para el manejo de las finanzas personales sobresalen: la necesidad de definir un presupuesto de gastos y, sobre todo, cumplirlo; de ser inteligente en el gasto buscando comparar opciones alternativas, ahorrar en gastos innecesarios y evitar otros; de por lo menos no gastar en el año más de lo que se recibe; de invertir inteligentemente lo que se pueda ahorrar con diversificación y criterio de rentabilidad, y la necesidad de pensar al futuro y ser precavido (seguros, pensiones, vivienda y futuros negocios). Una rápida mirada a estos primeros consejos nos dice que algo nos falta en nuestras finanzas públicas en que nos gastamos más de lo presupuestado, más de lo que recibimos (déficit fiscal estimado al 3, 6% para 2016 y para algunos el 4%), poco pensamos al futuro (las reformas pensional y tributaria siguen en borrador) y la capacidad de ahorro sigue siendo limitada al punto que el recorte es sólo de $3,5 billones.

El segundo grupo de recomendaciones es sobre el manejo de las deudas. Recomiendan las sanas finanzas personales: ordenar las deudas y pagar cumplidamente con base en un flujo de caja debidamente preparado; no acumular más deudas a menos que se tenga cómo pagarlas; cuando durante el año aumente el saldo de la deuda ser mucho más precavido, y a toda costa nunca endeudarse para pagar otra deuda. Si bien en nuestras finanzas públicas pagamos cumplidamente nuestras obligaciones (y no podríamos hacer lo contrario, pues tendríamos encima a las calificadoras de riesgo), la verdad es que vemos con preocupación que tal como lo describe la ANIF, sí estamos acumulando deuda para pagar deudas anteriores (al punto que el ?????% de deuda pública se acerca peligrosamente al 40% del PIB).

Finalmente, el tercer grupo de recomendaciones son sobre ahorro e inversión. Dicen las buenas finanzas personales que se debe ser prudente en el gasto, eliminando lo innecesario y ahorrando en bienes de lujo, servicios o regalos; generar ingresos adicionales y no vender activos productivos a menos que se cambien por otros más productivos y de ninguna manera para realizar gastos de consumo, y comenzar cuanto antes a ahorrar parte de los ingresos que se reciben para cuando haya contingencias. De esto hay lecciones por aprender, aun para nuestro sector público. Seguimos posponiendo los urgentes ahorros en gastos innecesarios y muchas veces utilizados políticamente en los territorios; hay dudas gruesas sobre la venta de Isagén y su dedicación a una inversión más productiva que incluso llevaría a pensar en la conveniencia y oportunidad para su venta o por lo menos la necesidad de más claridad, y quedan preocupaciones sobre el uso de vigencias futuras en inversión pública que deja en riesgo el futuro estado de las finanzas públicas del país.

Un último grupo de recomendaciones son sobre el ser cuidadoso y seguro en el manejo de las finanzas personales para no incurrir en riesgos de estafa y robo. En este asunto es donde en el país tenemos aún pendiente la tarea en cómo disminuir los altos niveles de corrupción y evasión que le cuestan al fisco entre 1 y 2 puntos porcentuales del PIB. Recursos de sobra para superar el déficit y buena parte de las necesidades de largo plazo del país.

Si en el sector público siguiésemos el 50% de estas recomendaciones, francamente no tendríamos que preocuparnos tanto por más impuestos (IVA, renta o patrimonio) y seguramente tendríamos recursos de sobra para seguir construyendo un país competitivo.

jrestrep@gmail.com / @jrestrp

 

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