En medio de las negociaciones y los acuerdos con motivo de la declaración de paro por parte de Fecode al Gobierno Nacional, y de la posición asumida por el sindicato de maestros, todo parece indicar que nos quedará aún el tema de fondo pendiente: ser la región más educada de América Latina en 2025.
Las discusiones que han salido a la opinión pública tienen como constante el debate por unos intereses meramente económicos que tristemente parecen enfocados a privilegiar el beneficio de unos pocos y no verdaderamente contribuir a un sistema de excelencia, en donde la remuneración alcanzada motive el mejoramiento y permita lograr que nuestros niños y jóvenes realmente queden mejor educados. Parece como si hablar de calidad fuera lo mismo que de incrementar la participación del gasto en educación en el PIB o lograr unos porcentajes adicionales en el incremento salarial, o multiplicar los beneficios en salud y pensiones de los maestros, que de por sí son muy superiores al de todos los mortales en la sociedad colombiana. Me da pena decirlo, pero subir salarios al doble en el modelo actual de la educación en Colombia no garantizará ni logrará mejorar los resultados en las Pisa ni elevar la calidad de la formación de los jóvenes colombianos. Si no enderezamos las discusiones, negociaciones y acuerdos, podemos perder la oportunidad para comprometernos con un sistema de evaluación que sea más que el rector del colegio o una prueba escrita. Que efectivamente la evaluación recoja el aporte de la evaluación de pares (como opera en el Reino Unido con un sistema como el Teaching Assessment Exercise) y la evaluación basada en el rendimiento de los propios alumnos. Podemos perder la opción de atar los necesarios y justos aumentos salariales (pues hoy la remuneración docente en Colombia tiene un rezago de por lo menos el 30% con otras profesiones o disciplinas de igual dignidad) a mejoramientos en la formación, en las capacidades pedagógicas, en demostrar mejoramientos evidentes en el desempeño docente y en atraer a los mejores con mayores remuneraciones de enganche. Podemos perder la oportunidad de poner temas de presente que superen el juego político que significa que siempre hacia esta fecha debe hacerse un paro para aumentar salarios, a cambio de nada distinto a que se incrementen los salarios. Siento decirlo, pero un aumento que no contempla la calidad es simplemente un gasto burocrático mayor que simplemente golpeará las finanzas públicas de la nación en $2 billones, pero que en nada contribuye a que Colombia sea la región más educada de América Latina. Y mientras este juego político sucede, nadie hace nada, ni Gobiernos Nacional ni local, ni el propio sindicato por casos como el de los 20 niños de la Institución Educativa Vijagual sede Briceño, quienes han tenido por muchos años a la profesora Ofelia, quien ha formado ya tres generaciones. Hoy, a sus más de 80 años, enferma y ya cansada de tener que recorrer responsablemente 2 horas y media para llegar a sus clases con esos niños de entre 5 y 12 años, y con la satisfacción del deber cumplido, renunció en diciembre a su cargo de profesora de dicha institución (la única profesora de todas las asignaturas de la escuela). Pues bien, lo que es inadmisible es que nadie diga nada a su renuncia, y hoy los niños lleven casi tres meses sin profesor. Todos llegan cumplidamente a su escuela todos los días, y con tristeza y desesperanza ven que no hay aún maestra. La razón que reciben es que la escuela es muy lejana. Hablamos de una que está a una hora de Bogotá, me pregunto qué pasará en tantas regiones apartadas del país si se sigue la misma lógica. Casos como este ilustran lo que dejamos de hacer como política pública, pero también el olvido del propio sindicato de maestros, a los verdaderos problemas de calidad en la educación en Colombia. Maestras como Ofelia son ejemplo de aquellas personas que debemos reivindicar y acompañar, y nos recuerdan que aun en la educación básica y media tenemos un compromiso pendiente, que dista mucho de los temas negociados a puerta cerrada entre Fecode y el Gobierno Nacional. jrestrep@gmail.com / @jrestrp