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Preocupante inequidad con la mujer

18 de junio de 2016 - 09:00 p. m.

Es un hecho reconocido en la literatura universal el aporte de la educación al desarrollo de cualquier ser humano y de la sociedad. Hoy, una buena educación es un medio de desarrollo de planes de vida dignos, de respeto a los derechos y la convivencia, de fortalecimiento de capacidades productivas, de construcción de democracia y de un mejor aprovechamiento de oportunidades en un mundo cada vez más globalizado. Más del 80 % de los adultos con estudios universitarios tienen empleo, cifra que supera al 60 % de aquellos que apenas alcanzan la educación media. De igual forma los adultos con educación universitaria ganan 60 % más que los adultos con apenas educación media.

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Tristemente, cuando hacemos un análisis de lo anterior en perspectiva de género encontramos profundas inequidades. En el mundo, a pesar de que muchas mujeres alcanzan un mayor nivel de estudio que el hombre, su nivel de remuneración es en promedio inferior a la de éste. Según el BID, en condiciones similares, la brecha de salarios entre el hombre y la mujer es entre un 13 y un 23 % para el caso colombiano, y en el mundo del 16 %. De igual forma, y en referencia a la participación en altos cargos, en un análisis que hace la COO de Facebook de 190 jefes de Estado en el mundo, sólo nueve son mujeres, y en otros tipos de cargos sólo son mujeres el 13 % de los miembros de los parlamentos del mundo, 15 % de los líderes ejecutivos empresariales y 20 % de los líderes de ONG. A manera de un mal ejemplo, para el caso colombiano la presencia de la mujer en cargos de representación es muy preocupante (6 % en Asambleas Departamentales, 10 % en Concejos municipales y cerca de 20 % en el Congreso).

Lo anterior tiene un desarrollo igualmente preocupante en el mercado laboral y particularmente en el caso colombiano. Según un estudio de la Cepal y de la OIT, hoy las mujeres en Colombia, de nuevo a pesar de su alto nivel de formación, tienen la tasa de desempleo más alta de los países de América Latina, con 12 %. De igual forma, los procesos de búsqueda son bastante más largos para las mujeres que para los hombres.

Ambas situaciones pueden poner en peligro un escenario de disminución del conflicto como el que se avecina, sobre la base de que, como afirma Kofi Annan, la mujer es la “principal propulsora de la paz”. Ella es capaz de facilitar el funcionamiento de la sociedad, de sostener la estructura social y de facilitar la atención a víctimas y desplazados. Numerosos estudios recientes a nivel internacional demuestran que, si hubiese una mayor participación de la mujer en la fuerza laboral, habría un mayor impacto en el PIB de entre 5 y 34 %, se reduciría la pobreza y aumentaría la tasa de matriculación escolar, aumentaría la capacidad productiva de las empresas y, de igual forma, una mayor presencia de la mujer en cargos directivos estaría atada en correlación positiva a mejoras en el liderazgo, en los ambientes de trabajo, en la construcción de valores en el mundo laboral y en la disminución de riesgos asumidos por las gerencias.

Se hacen necesarias políticas y estrategias en el país que destaquen ejemplos de vida en el valor de la educación y participación de la mujer, programas que garanticen su acceso a todos los niveles formativos y áreas de conocimiento en condiciones de equidad, programas activos de balance de vida personal y profesional que visibilicen y valoren el trabajo de la mujer y garanticen su continuidad de carrera (incluso sistemas pensionales que aseguren períodos de ausencias), mayores posibilidades de financiación a emprendedoras y programas activos de empoderamiento para participar en altos cargos directivos, entre otros. No pueden ni deben ser sólo mecanismos de discriminación positiva (como leyes de cuotas).

No se equivoca la sabiduría africana cuando señala que “si instruimos a un niño preparamos a un hombre. Si instruimos a una mujer preparamos a toda la aldea”. Por el futuro social, es entonces recomendable y necesario trabajar en muchas más políticas y estrategias activas de equidad con la mujer.

jrestrep@gmail.com; @jrestrp

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