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Una agenda en la construcción de paz positiva

21 de febrero de 2016 - 01:20 a. m.

El año 2016, como lo esperamos todos, debe marcar el inicio de nuestro país en la construcción de esperanza para una juventud que por muchos años ha estado acostumbrada a la violencia. Hasta la fecha, los esfuerzos han ido encaminados a la construcción de los acuerdos de paz, que han incluido debates muy profundos en justicia transicional, formas de refrendación, garantías de no repetición y el contenido de los acuerdos mismos. Todo lo anterior ha sido una tarea compleja, que ha requerido el concurso de mucha sabiduría y el trabajo de distintas personas.

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Sin embargo, lo que viene a continuación puede ser posiblemente lo más complejo: la construcción de un país para vivir en paz. Este es el reto más delicado, porque se asocia justamente a la sostenibilidad de lo logrado hasta la fecha y porque requiere profundas transformaciones en muchos frentes. Se trata, por ejemplo, de empezar a construir narrativas distintas como la de que el bien común prime sobre el bien particular, la del actuar ético en lo público y lo privado, la de la solidaridad, o la de la tolerancia y el respeto a la diferencia. Pero se trata también de trabajar en mejorar nuestras instituciones, en propiciar desarrollo regional, en reducir a través de política pública la pobreza y la inequidad, en lograr una nación más competitiva.

Viene bien recalcar lo anterior y trabajar sobre ello con mucho cuidado, por cuanto, como lo propuso en reciente visita a Colombia el premio nobel de paz y expresidente de Sudáfrica Frederik de Klerk, lo que viene después será muy importante para un país como el nuestro, tal como lo demostró en su momento la experiencia de Sudáfrica: “La nueva era que está amaneciendo en nuestro país nos sacará del dolor silencioso de nuestro pasado, para llevarnos a un futuro en el que habrá oportunidad y espacio para la alegría y la belleza”.

De cara a lograr esto, bien vale la pena considerar los elementos que propone el Instituto para la Economía y la Paz a través del Índice Global de Paz que publica cada año y en el que pretende, como dice el fundador de la iniciativa, reconocer que “sin paz no seremos capaces de alcanzar los niveles de cooperación, inclusión y equidad social que se requieren para comenzar a resolver problemas como el cambio climático, la cada vez menor biodiversidad, la pobreza y la competitividad”, entre otros asuntos. El principio es superar la idea de una “paz negativa”, en donde el propósito es garantizar la ausencia de violencia, a una “paz positiva”, en la que se trabaja sobre estructuras, instituciones y actitudes sociales particulares.

La última versión (2015) de dicho indicador de “paz negativa”, en 23 variables medidas, demuestra un comportamiento estable en el mundo, pero con un deterioro importante respecto de los mismos datos en 2008, y con una América Latina que se muestra como la región con peor comportamiento de dicho índice en el mundo entero. En el estudio, Colombia ocupa el puesto 146 entre 162 países, siendo el último lugar de las naciones de su región. Para superar lo anterior, un camino a recorrer, además de superar los indicadores de violencia que, como lo sugiere el estudio, mejorarán en Colombia a mediano plazo con la firma de los acuerdos, es justamente trabajar sobre los indicadores de paz positiva.

Según el estudio, en este último sentido se trata de trabajar en ocho frentes: un entorno empresarial sólido, buenas relaciones con los vecinos, bajos niveles de corrupción, buen funcionamiento de gobierno, altos niveles de capital humano, aceptación de derechos de los demás, libre flujo de información y distribución equitativa de los recursos.

Si genuinamente queremos lograr ese escenario que propuso el premio nobel de paz en la Universidad del Rosario y asumir el desafío de lo que viene, en el índice positivo de paz hay por lo menos una batería de objetivos que debiesen marcar las prioridades de política pública en los próximos años. Y si los vemos con cuidado, el almendrón de la solución a todos está en una educación con acceso a todos, calidad, pertinencia y valores.

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