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Y se acabó el paseo económico

25 de enero de 2014 - 05:21 p. m.

Durante los últimos años las economías de América Latina, incluyendo la colombiana, han vivido momentos extraordinarios.

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Desarrollados en Norteamérica, Europa y Asia han vivido, por el contrario, momentos difíciles en empleo, crecimiento y desarrollo. El mejor ejemplo han sido los países europeos, con altos niveles de déficit fiscal, el deterioro general de las cifras macroeconómicas y situaciones que bien podrían caracterizarse como economías recalentadas y con precios de activos ficticiamente altos, llevaron a crisis de altas proporciones que apenas se están superando.

Aparentemente no vamos camino a una recuperación en forma de U, algunos otros la han denominado recuperación en forma de L, con una demora adicional para que dichas naciones vuelvan a crecer. Ejemplo de lo cual son aún los resultados del PIB y de empleo en la economía norteamericana. Por lo tanto, aún no podemos cantar victoria.

Lo que sí tenemos claro es que nuestra realidad de país en desarrollo va a ser radicalmente distinta. Nos hemos acostumbrado a crecimientos extraordinarios en la inversión extranjera, a bajas tasas de interés, a tasas de inflación cercanas al 1%, a crecimientos altos comparados con el resto del mundo en el PIB, a tasas de cambio revaluadas, a precios de activos inmobiliarios altos, a buen comportamiento en la bolsa, a bonanzas en los precios de los commodities con impacto positivo en las exportaciones, a persistentes reducciones en las tasas de desempleo y derivado de todo ello, a menores tasas de marginalidad y pobreza, y mejoramientos en los niveles de inequidad.

Pues bien, ese paseo tan sabroso se ha terminado. Más temprano que tarde EE.UU. reducirá significativamente los estímulos monetarios e indefectiblemente las tasas de interés comenzarán a elevarse en los países desarrollados. Dicha situación empezará a frenar la inversión extranjera a países emergentes y seguramente presionará crecimientos en nuestras tasas de interés. Será inevitable también la caída en los precios de los bienes primarios ante menor liquidez, mayores tasas de interés y las serias dudas sobre gigantes como China, Brasil, India y similares.

Será inevitable también la elevación en los precios en nuestros países y el volver a una senda de inflación moderada, que naturalmente deberá ser administrada con juiciosas políticas monetarias y fiscales. De igual forma, las mini o cuasi-burbujas en activos fijos o financieros posiblemente no serán sostenibles.
Aunque algunos analistas prevén una disminución promedio en el crecimiento de A. L., posiblemente Colombia capitalizará las decisiones de inversión en infraestructura, el buen comportamiento de los mercados internos y los mejoramientos en sus exportaciones por una tasa de cambio más atractiva, caso en el cual podría preverse aún en este año un crecimiento más alto que el anterior.

Hay que ser más cuidadoso con las finanzas públicas (y posiblemente una necesidad de nueva reforma tributaria), de trabajar por la competitividad de nuestro sector productivo y en especial en el caso del agro y la industria donde posiblemente perdimos nuestro cuarto de hora, de lograr que los mejoramientos de empleo y de pobreza e inequidad hayan dado lugar a mayor acceso a la educación para que en el mediano plazo den frutos en el crecimiento.

Tal como lo señaló el minhacienda, Mauricio Cárdenas, “los vientos de cola que nos empujaron en los últimos años se han debilitado… Para sostener la economía vamos a depender más de nuestros propios motores y en nuestro caso la mejor apuesta es la infraestructura con doble dividendo: estimula la economía y aumenta la productividad”.

Bienvenido este nuevo escenario económico en el que es indispensable revisar el combustible de las locomotoras, prender algunas como la de la innovación que nunca arrancó y sigue siendo una cuenta pendiente, y empujar del agro y la industria que pasaron raspando o simplemente están en delicado estado de salud, con su consecuente impacto en el campo colombiano y también en el empleo.

 

*José Manuel Restrepo
jrestrep@gmail.com / @jrestrp

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