El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Buenas acciones

25 de diciembre de 2009 - 07:20 p. m.

A pesar de haberse registrado una de las peores desvalorizaciones en los mercados accionarios de Estados Unidos y Europa comenzando el año, 2009 para los mercados emergentes fue muy bueno.

PUBLICIDAD

En Colombia la valorización en dólares, de la canasta medida por el Índice General de la Bolsa de Colombia, superó el 70%, similar al indicador de Shangái, mientras que en Brasil la canasta del Bovespa superó el 130% anual robándole sobradamente protagonismo a los llamados mercados desarrollados, contra los cuales cada vez se cierra más la brecha en cuanto a liquidez, profundidad, eficiencia en la formación de precios y regulación.

Las buenas acciones de países emergentes fueron las estrellas mundiales en inversión y probablemente lo sigan siendo gracias a políticas económicas disciplinadas en el frente fiscal y monetario que, podría decirse, dieron ejemplo de madurez a los más “maduros” de Europa y América.

En Colombia, para el cierre del año buena parte de la abundante liquidez se volcó al mercado de acciones que, por su exención del impuesto al patrimonio, constituye para muchos una alternativa preferible que pagar el chequecito directo a la DIAN, sin pensar que una descolgada de precios en enero de 2010 les puede salir más cara.

Decisión basada en una cultural aversión al pago de impuestos. Se debe insistir que cualquier señal de las autoridades monetarias de que la holgura en liquidez se recortará, inmediatamente irá en detrimento de la valorización alcanzada por los diferentes activos no monetarios vista hasta el momento. No hay justificación de largo plazo para muchos de los precios alcanzados por varias empresas, sobre todo cuando la generación de caja está comprometida por una débil demanda interna, castigada por alto desempleo y bajo salario, y una demanda externa embolatada por decisiones políticas que países como Venezuela difícilmente revertirá en el corto plazo.

Es mejor una rentabilidad del 0% que del menos 10% y aunque la sensación actual de que invertir en renta fija no da nada y eso incentive la incursión en activos de mayor riesgo como las acciones o la finca raíz, hay que tener en cuenta que las posibles correcciones a la baja en esa clase de activos ya han dejado cicatrices en años pasados que no se deben olvidar.

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias