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Crédito y distribución

03 de febrero de 2012 - 06:00 p. m.

En Colombia pareciera que los ricos se endeudan más por cuestiones tributarias que por necesidad, pues, según uno de los indicadores de carga financiera publicados por el Banco de la República, el servicio de la deuda sobre el ingreso total de la quinta parte de colombianos con más riqueza se disparó desde 13,3% en el año 2010 a casi 20% en 2011.

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Recordemos que, con base en la emergencia económica, se impuso un impuesto sobre el patrimonio bruto al cierre del año 2010, con lo cual si me desembolsaban préstamos antes de esa fecha y no me los gastaba de inmediato se aumentaba mi patrimonio bruto y me tocaba pagar más impuesto; por ello, después de esa fecha, se concretaron los desembolsos pendientes.

Adicionalmente, según otro indicador de carga financiera, para la quinta parte de ciudadanos más ricos la relación de deuda total sobre riqueza total bajó desde el 20% en 2010 hasta el 10% en 2011, no obstante su fuerte incremento en el mencionado servicio de deuda para ese mismo período.

Así las cosas, pareciera que de un año a otro la riqueza del 20% más rico de la población se hubiese duplicado, según las propias cifras publicadas por nuestro Banco Central, y, coincidencialmente, después de haber cerrado contabilidad con la que se pagó el impuesto de patrimonio, uno de los más progresivos o beneficiosos para mejorar la inequidad récord de nuestro país.

De otra parte, las cifras de microcrédito muestran un gran incremento, al pasar de 0,2 billones de pesos en el año 2002 a más de 6 billones empezando este año; en él las entidades financieras no sólo prestan a tasa límite de usura sino que recargan al deudor costos de estudio de crédito que, en últimas, equivale a prestar muy por encima del tope establecido por ley sin que la Superfinanciera haga algo y mermando sustancialmente el ingreso disponible de los más pobres, que son los que acuden a esta modalidad de endeudamiento.

Mientras tanto, el Gobierno presentará su reforma tributaria que, probablemente, siga complaciendo a los que más tienen, a pesar de prometer el desmonte de las inequitativas exenciones dadas por el gobierno anterior a los dueños del capital. La necesaria equidad no puede seguir esperando.

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