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Guerra cambiaria

15 de octubre de 2010 - 10:11 p. m.

Acentuando los récords de debilidad, el dólar sigue cuesta abajo y despertando alarmas en los demás países que ven como uno de sus principales compradores de bienes y servicios…

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Acentuando los récords de debilidad, el dólar sigue cuesta abajo y despertando alarmas en los demás países que ven como uno de sus principales compradores de bienes y servicios levanta una barrera cambiaria cada vez más difícil de penetrar para sus productos de exportación, exceptuando las materias primas, que igual se compran a cualquier precio, especialmente aquellos productos no renovables como minerales y petróleo.

Lo peor es que las autoridades económicas norteamericanas ya no disimulan en absoluto su interés de seguir emitiendo dólares y ampliando los programas de estímulo económico vía emisión, más cuando pareciera que los temores de inflación por exceso de dinero están dando paso a temores de deflación tipo Japón, que empieza a convertirse en el ejemplo de crisis que se ve venir.

Mientras, sólo países de estricto control cambiario como China pueden blindarse ante este fuerte ataque devaluacionista de los EE.UU., que ya empieza a cobrar víctimas en el sector manufacturero y agrícola de países europeos y de América Latina que, por la fuerte revaluación de las monedas de estos últimos, cada vez son más dependientes de sus ventas de minerales y petróleo.

En Colombia los paliativos son exiguos y apenas ahora empiezan a presentarse ajustes en el frente fiscal, que ha incentivado el dañino fortalecimiento del peso. Ojalá los anuncios de desmontar las excesivas preventas tributarias y las prácticas elusivas del 4 x 1.000 se concreten y no sea otro anuncio mediático de un proceso legislativo muy ambicioso, pero que empieza a rayar en el populismo, al no reconocer sino ahora que efectivamente se necesita una reforma tributaria.

El febril comienzo gubernamental, así como la actual euforia del mercado accionario, pueden terminar en otro guayabo eterno, si se desconoce el perjuicio de no administrar la especulativa y coyuntural entrada de capitales, que aunque en gran proporción tiene vocación de permanencia en sectores como el petrolero y minero, esto no puede justificar la falta de acción ante el temor que si tiene el resto del mundo de la debilidad del dólar que, como estrategia comercial, sólo rinde frutos a largo plazo para los mismos norteamericanos, en detrimento del resto del planeta, excepto China.

En esta guerra cambiaria Colombia no se puede creer inmune.

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