Aunque la caída en febrero de la inflación total y básica sorprendió a los mercados y dejó mal parada la última decisión del Banco de la República de subir su tasa de referencia, cabe revisar el resultado de la llamada inflación núcleo, indicador que saca de la canasta de medición hasta el 20% de aquellos bienes más volátiles en su precio, sean estos alimentos o no. Este último indicador es de 3.14% anualizado y similar al de enero pasado, contradiciendo el descenso que a tantos dejó desconcertados.
El aumento de los precios internacionales de materias primas y alimentos son un hecho que toma visos de permanencia, pero también se observa un debilitamiento en las condiciones económicas de países como Estados Unidos, que vio la semana pasada descensos sustanciales en las cotizaciones de sus acciones y unos precios de vivienda sin reacción alguna, mientras que en Europa, Portugal se suma a Grecia e Irlanda, como países que deben afrontar rigurosos recortes en el gasto público y merma del gasto privado que tendrá que someterse a mayores impuestos. Así las cosas, es China e India quienes con crecimientos de sus economías cercanos al 10% seguirán jalonando la demanda mundial. Pero, ¿qué pasaría si China e India resbalaran? Pues que los precios de materias primas y alimentos se desplomarían. En América Latina países como Brasil empiezan a mostrar algunos síntomas de insostenibilidad de su crecimiento y si las economías emergentes no mantienes el ritmo ¿entonces quien? Los analistas pasaron de temores por deflación a pánico por la inflación. Pero no veo problemas de demanda permanente, y en sectores como el petrolero, la oferta es más que suficiente a pesar de los problemas en el norte de África, por lo que creo que, apenas se reduzca la incertidumbre, la especulación hundirá el precio del barril por debajo de los US$ 100. Ha habido una expansión monetaria sin precedentes, pero Japón también lo hizo al entrar en crisis y su inflación sigue en cero. Mientras la gran liquidez solo llegue a los especuladores y no llegue a los consumidores masivos, los datos de inflación seguirán siendo erráticos. Mientras las medidas de apoyo se concentren en unos pocos privilegiados no habrá demanda masiva y mucho menos recuperación.