Aunque no se puede negar la intención populista del regaño del presidente Obama a la banca de EE.UU., tampoco se puede negar la actitud cínica con que los bancos siguieron especulando con los recursos públicos en los mercados de capitales y que con ese combustible de los contribuyentes reportaron una fuerte y rápida recuperación en 2009.
El apalancamiento es una actividad especulativa altamente riesgosa, así algunos analistas dentro del sector traten de disfrazarla de “imprescindible instrumento de financiamiento” y el hecho concreto de que un banco ya esté asumiendo un alto riesgo con los recursos que capta del público por cuenta del crédito que desembolsa a consumidores, es suficiente argumento para poner en cintura a las compras de activos que el sector financiero hace sin tener la plata y que en últimas es el mismo público que se la presta.
¿Quién garantiza que un banco no salga a defender sus posiciones en el mercado con la plata del Banco Central (de los contribuyentes), aunque no tenga fundamento económico hacerlo?; ¿quién garantiza que por cuenta de seguir una tendencia como borrego, un banco suba o baje el mercado generando burbujas o haciéndolas explotar?; ¿quién garantiza que por cuenta del riesgoso apalancamiento, las medidas de recuperación exageren el optimismo ocultando problemas más profundos? Pues nadie. Así que el debate va más allá de la mera calentura electoral a la que muchos circunscriben las palabras de Obama.
En Colombia esa pataleta se sintió con desvalorizaciones en el mercado de acciones y presiones alcistas en el dólar, mientras que los TES, como lo anunciamos, lograron valorizar su precio aunque levemente. Para la próxima semana las bolsas deberían mantener su debilidad, pues las consideraciones “antibancarias” de Obama se suman a un ambiente de nerviosismo fiscal en Europa y a preocupaciones de la subida de las tasas.
Si desde la perspectiva monetaria la holgura parece haber llegado a su extremo máximo y desde la operatividad del mercado lo que se prevé es restricciones, aunque sea morales, al apalancamiento, el empujón exógeno que alimentó la actual recuperación tendrá que darlo la economía de verdad y no la economía virtual y especulativa del sector financiero.