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¿Llegó para quedarse?

04 de marzo de 2011 - 11:27 p. m.

El sostenimiento del precio del barril de petróleo por encima de los USD$100, empezó a ser las constante en las pantallas de negociación y cualquier caída despierta de inmediato el apetito de compradores que, al ver la debilidad del dólar y los precios récord logrados por otras materias primas, como el oro y la mayoría de alimentos, refuerzan sus posiciones defensivas en el oro negro.

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En Estados Unidos el dato de desempleo, apenas llenó las expectativas, ante un esperado recorte en empleos públicos para disminuir el abultado e insostenible déficit fiscal que, de no corregirse, amenaza la estabilidad o recuperación de otras variables económicas.


El índice Dow Jones no define tendencia, pero se nota agotado, después de la ayuda monetaria sin precedentes por parte de la Reserva Federal. En Europa, el Banco Central abre la posibilidad de aumentar sus tasas de interés, desde los niveles más bajos de toda su historia, provocando una fortaleza del euro no vista desde el año pasado.


En Colombia las acciones recuperaron casi toda la caída, que hasta febrero había llegado a casi 9%, jalonadas por las empresas del sector petrolero que representan casi la mitad de los índices y se ven favorecidas por la crisis en Medio Oriente. Por su parte, los títulos de deuda pública TES frenaron sus pérdidas hasta conocer el último dato de inflación que, a pesar de mantener su tendencia alcista, aún no despeja las dudas de si su incremento es temporal o no.


Es la inflación la que se está atravesando en el comportamiento de los mercados. Desde el exterior los precios marcan registros preocupantes y en lo local, los temores por el invierno, el precio de los combustibles y las expectativas de los agentes del mercado, auguran nubarrones en la materia.


Si la inflación despierta para quedarse, el margen de maniobra con el que han contado hasta ahora las autoridades monetarias para expandir sin mesura los medios de pago y las autoridades fiscales para descuadrar sus balances fiscales gastando a manos llenas para reactivar la demanda, probablemente esté llegando a su fin y el presente tal vez sólo sea la antesala de la temida estanflación: Estancamiento pero con inflación. El peor de los mundos desde los años 70 y 30.


 

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