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Ministro hipócrita

11 de mayo de 2012 - 05:34 p. m.

Ya un antecesor del actual ministro de Hacienda, su compañero de universidad y de partido político, Alberto Carrasquilla, había fracasado rotundamente al tratar de meter el regresivo y antitécnico IVA a los alimentos, y aun así desconoce no sólo el pasado, sino, sobre todo, el presente:…

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Ya un antecesor del actual ministro de Hacienda, su compañero de universidad y de partido político, Alberto Carrasquilla, había fracasado rotundamente al tratar de meter el regresivo y antitécnico IVA a los alimentos, y aun así desconoce no sólo el pasado, sino, sobre todo, el presente: que Colombia es el país más inequitativo del mundo y que aplicar un gravamen de estos es castigar en mayor proporción a los pobres, que destinan cerca del 35% o más de su ingreso a alimentarse, mientras los más ricos sólo dedican el 7% o menos de su ingreso a ese propósito. Además, esa pantomima de que se devolvería el IVA a los pobres es irrealizable en un país con bajo nivel de bancarización y elevados costos financieros.

Es cierto que el país necesita equilibrar sus finanzas públicas, todavía en déficit a pesar del boom petrolero, y probando la ineficacia del ministro, pero un funcionario público no puede desnudar su talante hipócrita al gritar equidad en los medios mientras escribe inequidad en borradores que buscan dizque “ambientar” ideas como IVA a los pobres, o como el ‘mico’ que también trató de colar en el Plan de Desarrollo sobre el tema de las pensiones.

Otra prueba de ese talante hipócrita fue su promesa de renunciar si el desempleo no bajaba del 10%, y sigue ahí. Recordemos la reacción de miembros de la Cámara de Representantes que denunciaron haberse sentido engañados con la Ley de Regalías, que empieza a concretarse en una “mermelada” para propósitos electorales de ciertos delfines.

Y por si fuera poco, la Ley de Sostenibilidad Fiscal, sancionada el año pasado, quedó sin dientes, de acuerdo con lo expresado por la reciente sentencia C-132/12 de la Corte Constitucional, donde se entiende que no hay “principio” de sostenibilidad fiscal como tal, pues tan floja ley no lo desarrolla y por tanto tan loable “intención” de gastar racionalmente siempre queda supeditada a los derechos fundamentales, siempre insatisfechos, con lo que no se garantiza un marco de disciplina fiscal, así se enuncie en el texto.

No les quedó otra que recular en tan grosera propuesta para cubrir con los pobres la disminución de recaudos arancelarios que sufrirá el país por cuenta del TLC. Pero el ministro sigue ahí, y los pobres también.

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