De haber sabido que la vida amorosa de los directivos de Pacific Rubiales afectaría el precio de su acción en Bolsa, hubiera dedicado menos tiempo a leer sus reportes financieros para dedicar parte de éste a leer más revistas de farándula.
En efecto, después de una preocupante caída en el precio de esta acción en la Bolsa desde casi $55.000 en marzo pasado hasta $38.500 al cerrar la última semana, muchos rumores han circulado en el mercado, tales como la posible pérdida del conflicto arbitral de Pacific con Ecopetrol por el contrato del bloque Quifa Sur respecto a la participación de nuestra empresa estatal, o que los términos contractuales sobre la reversión a Ecopetrol del campo Rubiales, negociados por el señor Pantin generó un disgusto con el presidente de la petrolera, José Francisco Arata, y por ello este último decidió vender más de medio millón de acciones en el mercado para empezar su retirada de la compañía. No obstante, este último desmintió los anteriores rumores y justificó la venta de sus acciones como consecuencia del divorcio que viene adelantando.
Entonces, toca analizar por qué a la exesposa del presidente de Pacific y a sus abogados no les gustó recibir acciones de esa empresa sino efectivo. Adicionalmente, extraña que en ninguno de los reportes de la empresa a nuestra Superintendencia Financiera aparezca el número total de acciones que posee el Sr. Arata, ni la participación de él y demás accionistas en el total, como sí lo informan el resto de empresas inscritas en nuestra Bolsa. Cabe también preguntarse el origen de sus acciones, si fueron las suscritas inicialmente en la constitución de la sociedad, compradas en mercado secundario o provenientes de opciones financieras y que constituirían una remuneración adicional a los once millones de dólares anuales que ya ha venido ganando por sólo sueldo.
En definitiva, contradiciendo la masiva campaña publicitaria de Pacific, en la que pareciera querer llenar el vacío que el Estado colombiano deja en las zonas de exploración petrolera, esta empresa no es para mí, pero también espero que no sea sólo y exclusivamente para sus socios gestores, que ojalá no estén dejando engrampados a muchos inversionistas, sin que nadie diga nada, empezando por la Superfinanciera.