El dólar se debilitó frente a las monedas latinoamericanas. Pero esa no es la noticia: el euro, que desde diciembre ha perdido el 10% de su valor frente al dólar, también.
Así se prueba que el llamado “primer mundo” ya no saca pecho frente a los tercermundistas, fortalecidos en lo corrido del año consecuencia de una percepción de mayor seguridad como destino de inversión, gracias a menores desequilibrios fiscales y sectores financieros fortalecidos. Las dramáticas y recurrentes crisis los obligaron a la subordinación de sus economías a las indolentes políticas de ajuste del Fondo Monetario Internacional, las mismas que ahora la Unión Europea no quiere aceptar como respaldo para salvar la crisis de algunos de sus miembros que, como Grecia, pasarán agachados por pertenecer a la rosca europea o barrio de ricos.
Internamente, la debilidad del euro no se reflejó en el típico movimiento alcista en la tasa representativa del mercado, por el contrario, el peso recuperó su tendencia revaluacionista gracias a permanentes flujos de monetizaciones de empresas del sector real, como Ecopetrol, y del Gobierno, que mientras manifiesta verbalmente su preocupación por los efectos nocivos de un dólar barato, de hecho es un factor permanente de presión bajista en su precio.
Las acciones recuperaron algo de dinamismo, pero la saturación de este tipo de inversión en los Fondos de Pensiones y los precios fundamentalmente caros no ayudan para que se recupere con contundencia la tendencia alcista, a pesar de la abundante liquidez. Por su parte, la acción de Ecopetrol con gran dificultad se acerca a $2.500, que parece ser zona de venta, impulsada principalmente por el precio del barril de petróleo que probablemente supere la próxima semana los US$80, pero frenada por un dividendo que para este año se recortará a la mitad.
Los pronósticos de crecimiento empiezan a ajustarse al alza, pero en ellos se estima un aumento del consumo de los hogares cercano al 3,5% real, que con un incremento salarial nulo en términos reales y un desempleo creciente es muy poco probable que se dé, salvo que el crédito de consumo se reactive y eso tampoco será fácil, a pesar de la irresponsable propaganda de algunas entidades financieras para que la gente se endeude a tasas que siguen siendo de las más altas del planeta.