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Salarios y revaluación

16 de marzo de 2012 - 05:34 p. m.

Si en los últimos tres meses su salario se lo hubieran aumentado en casi 17%, sin duda no sólo se sentiría feliz sino privilegiado. Sin embargo, esto no ha sido beneficio de unos pocos, sino de todos los que ganan el salario mínimo en Colombia.

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En efecto, si al aumento decretado por el Gobierno del 5,8% a la remuneración mínima de ley usted le suma la caída en el valor del dólar, que ya es de casi 10% en lo corrido del año, tendrá que el salario mínimo pasó de 275 dólares el 31 de diciembre pasado, a 322 dólares esta semana.

Ahora bien, el anterior cálculo poco o nada le importa a quien gana el salario mínimo, pues sus gastos son en pesos, pero como probablemente la empresa que le paga ese salario sí compite con empresas de todo el mundo, ésta verá cómo, en términos internacionales, sus costos laborales suben por el ascensor mientras sus ingresos en dólares bajan por la escalera, mermado su margen de ganancia si son intensivos en mano de obra los bienes o servicios que vende. Y si no exporta, basta con que lo que produce pueda ser sustituido con importaciones y eso la dejará poco a poco fuera de combate, y, probablemente, a varios de sus trabajadores en la calle cuando no pueda pagarles más.

Pero lo más grave es que para mejorar el margen de ganancia del empresario en este escenario de caída del dólar, se está abriendo paso la alternativa de bajar el salario mínimo. El expresidente Gaviria ha salido a proponer una “reestructuración” de este indicador básico, que, aunque diga lo contrario, se ajustaría a la baja y no al alza. Es decir: llegó el momento de pasar la cuenta de cobro de la revaluación a los trabajadores.

No importan los argumentos sobre competitividad, cargas parafiscales, productividad sectorial y todas esas falacias con que se justifique el recorte del costo laboral, el hecho cierto es que el Gobierno de Unidad Nacional parece rendirse ante la caída del precio del dólar y poner otra carne de cañón. Pero nadie le pide cuentas por su excesivo gasto público financiado con traída de más dólares, pues como estamos en bonanza, eso no se nota.

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