ANTE EL CLIMA DE TERROR FINANciero y de desempleo en masa, es lógico que cada persona se ponga en guardia para sobrevivir. Lo primero que se advierte es que saldrán adelante los muy creativos, que descubran trabajos o métodos para ganar el dinero que los demás pierden.
Hay quienes creen que lo único que sale ganando es el comercio de la comida, porque las crisis aumentan el hambre. Frente a esa idea está la realidad de los restaurantes y mercados, que son los primeros afectados. El mundo es tan raro que grandes sectores dejan de comer, de leer o de dormir, pero no de divertirse.
En ese mundo surgen genios que inventan la manera de enriquecerse al convencer a otros de que se puede sobrevivir sin trabajar. Las pirámides comenzaron antes que los fracasos de Wall Street.
Si hay nuevos ricos gracias a las crisis, son más los que están en la cárcel o en la ruina. Otros se ingenian formas de hacer plata con engaños sencillos o apariencias de legalidad. Rifar una moto o una camioneta con cien boletas vendidas a cien amigos deja ganancias, pero se pierden cien amigos.
La corrupción política y administrativa es utilizada por los buscadores de esos pequeños tesoros. Por televisión se difundió una colecta que se hace en Bogotá para comprar alimentos para pobres que se darían como regalo de cumpleaños a un funcionario del Distrito. En el caso de los falsos positivos se comprobó que hay quienes matan para ganar un ascenso. Un fenómeno visible es el de indigentes con falsas heridas, que en realidad son personas en capacidad de trabajar pero que ganan más con sus engaños.
Hay que estar en guardia frente a los avivatos que buscan sacarle partido a la crisis. Cuando se quiera hacer una obra de beneficencia vale la pena escoger con cuidado los destinatarios.
COLETILLA.- A veces el signo de pesos toma forma de pirámide.