El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

El final de los municipios anexados

01 de noviembre de 2008 - 10:00 p. m.

ES HORA DE ACABAR CON LA ANEXIÓN de los pequeños municipios aledaños a Bogotá cuando se creó, hace 50 años, el Distrito Especial.

PUBLICIDAD

En ese momento se justificaba esa anexión. Acababa de caer la dictadura del general Rojas Pinilla y la Junta Militar primero, y luego el gran alcalde que fue Mazuera Villegas, encomendaron al economista Lauchlin Currie planificar una ciudad cuya población calculaban que en 1990 llegaría a los dos millones de habitantes. Se consideró necesario complementar esa ciudad del futuro con las aldeas vecinas, poco pobladas y con amplio vecindario campesino, agrícola y ganadero.

Hoy el desarrollo es desmesurado y esos municipios se han convertido en  obstáculos al crecer, en desorden, una mezcla de conjuntos residenciales de estratos alto y medio con cinturones de miseria y malos servicios públicos. Recientes problemas públicos demuestran la necesidad de buscar soluciones de fondo. En Chía la población protesta por el anuncio de un peaje que la afecta, en la principal entrada a Bogotá por el norte.

 En el sur hay una superpoblación de estratos bajos en Bosa y Soacha que hace intransitable la principal salida de Bogotá hacia lo más importante del resto del país. En Fontibón y Engativá hay  problemas por la indispensable ampliación del aeropuerto de El Dorado. Y las que fueron apacibles aldeas, como Madrid, Mosquera y Usme son hoy populosos  barrios o “ciudades-dormitorio”, mal atendidos en sus servicios por el Distrito Especial.

Se avecinan fechas claves para celebrar en Bogotá con obras transformadoras, como la del Bicentenario de la Independencia en el año 2010 y el V Centenario de Bogotá en 2038. Cuando el Congreso se alivie de sus actuales enredos políticos, debiera ocuparse de una reforma de los límites, para conformar un Distrito Capital, al ser suprimidos los municipios anexados, que  abarque los límites de toda la Sabana y permita los anillos viales y los servicios que correspondan a la Gran Bogotá del futuro.

Es mucho lo que se logró en los cincuenta años de los municipios anexados, pero es más lo que está perdiéndose por falta de un plan regulador que enfrente las necesidades de este nuevo siglo, que son tan distintas a las de hace 50 años.

 

COLETILLA.- Mejor que  un Polo Alternativo, serían nuevos y buenos Polos de Desarrollo.

 

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias