El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

La erupción de las pirámides

22 de noviembre de 2008 - 12:45 a. m.

TODOS LOS FINALES DE AÑO SON PArecidos. Desde octubre comienza la ansiedad porque se acercan el Halloween y la Navidad. Industria y comercio desempacan sus productos en promoción y en las casas hay revuelo para remodelar y estrenar, porque están próximas las primas, los regalos y en último caso el alza del salario mínimo, que los patronos calculan en un 4%, el Gobierno en un 6% y los trabajadores en un 15%.

PUBLICIDAD

Siempre por esta época hay un invierno calificado como “el peor de la historia” y un incendio que acaba con medio Hollywood. Si revisamos la historia colombiana, en noviembre y diciembre han ocurrido espantosos magnicidios y sorpresas políticas, el Congreso aprueba leyes a pupitrazos y el gasto obligado en toda empresa y oficina pública o privada es para la borrachera de fin de año.

Por estos días comienzan a llenarse las calles de adornos, música y luces. Nadie se fija en los derroches. Uno de los sitios más hermosos de Bogotá, el paseo de El Virrey, amaneció esta semana cubierto por enormes balones, objetos metálicos diversos de luces y colorines y excavaciones para iluminación. A lo mejor les irá bien a los contratistas, a menos que se trate de un regalo de DMG. Pero aleja a quienes allí hacen sus habituales paseos y ejercicios y para quienes bastaría un discreto y apropiado arreglo navideño, un aumento en la seguridad y buenas vías peatonales.

Los periodistas nos contagiamos de ese afán de fin de año, pero buscamos algo distinto a lo mismo de siempre, que no sean el invierno, el volcán en erupción, los remezones económicos y políticos, las fiestas y vacaciones. Este año hay recursos tecnológicos nuevos en prensa, radio, TV o iPhone, para llegar a toda hora a públicos distintos, aumentar las audiencias y mostrar en las encuestas índices más altos a los anunciadores. Y para ello han sido oportunos los platos especiales, como el presidente negro en la Casa Blanca, o el desplome de las pirámides para estafar a los ingenuos que buscan enriquecerse sin trabajar honradamente.

COLETILLA. Ahora llega diciembre y las aguas volverán a su cauce normal, pero con austeridad obligatoria para los que vieron esfumarse sus ilusorios millones y para los que pagan sus fechorías en una cárcel.

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias