LA REELECCIÓN DEL PRESIDENTE Uribe se apoyó en una premisa: en un país provisto de tan pocos líderes buenos, al aparecer uno había que conservarlo como fuera. La historia dirá si en el caso de Uribe fue acertada o no esa decisión, pero es una lástima que no exista la reelección de alcaldes por otro caso en particular: el de Álex Char.
La explicación es clara: lo que ha logrado este joven alcalde en Barranquilla es un milagro. Primero, por lo mucho que ha hecho. Segundo, por el tiempo tan breve en que lo ha realizado. Y, tercero, porque todo eso parecía imposible de hacer. Al igual que Enrique Peñalosa, que propuso convertir a Bogotá en una ciudad vivible y la gente se rió, y en sólo cuatro años logró ese prodigio, Álex Char les arrancó la ciudad a los corruptos y la ha transformado, de cabo a rabo, en apenas dos años y medio.
Porque la verdad, que casi nunca se dice en voz alta, es que Barranquilla tenía dueños. Pero éstos no eran los ciudadanos. Políticos corruptos, empresarios egoístas y contratistas descarados, todos tenían en común que sólo les importaba enriquecer sus patrimonios a costa de la población. No había cultura ciudadana, y las arcas de la ciudad se las repartían los caciques y sus aliados. En pocos lugares de Colombia era más evidente el constante saqueo de la ciudad. Al ver los buses dando tumbos en las tardes de aguaceros por la falta de alcantarillado, y la famosa Circunvalar, construida a medias con apenas un par de carriles atestados de vehículos desesperados, eran vergüenzas que constituían un insulto diario a la ciudadanía que no se merecía líderes tan crueles e insensibles.
De pronto aparece este muchacho seguido por un grupo de jóvenes secretarios, y la primera reacción de todos fue de mofa y desconfianza. Después de que los últimos alcaldes pasaran por la cárcel por corruptos, la gente ya no le creía nada a nadie. Sin embargo, Char empezó a trabajar, con pasión y transparencia, y produjo resultados. Y éstos son espectaculares.
Con Elsa Noguera sanearon las finanzas de la ciudad, y resulta que sí había plata para realizar obras; el problema es que antes se la robaban. La Alcaldía tiene las prioridades claras, y ha invertido masivamente en educación y salud. Antes había meriendas para 7.000 niños. Hoy hay alimentación diaria y gratuita para 77.000 niños. Han invertido $87.000 millones en recuperar colegios públicos. Hay 400 kilómetros nuevos de vías asfaltadas, lo que significa acceso de la policía, ambulancias, seguridad y recreación. Hay cobertura total de salud pública —algo increíble—, 120.000 niños alimentados en aulas escolares y 34.000 niños nuevos en colegios públicos. Además: 35 megacolegios, 32 centros de salud y 52 canchas múltiples. Se acabaron las concesiones onerosas para la ciudad. Y Alfredo Carbonell, secretario de Gestión Social, ha logrado amparar a los adultos mayores, incluyendo 15.000 meriendas diarias.
Por algo el Alcalde goza de una aprobación ciudadana del 94%. Y aunque no sea posible la reelección de alcaldes, y tampoco conveniente (la mayoría gastaría su primer período en asegurar su reelección para el segundo), sería una suerte que Álex Char gobernara la ciudad durante muchos años más. A fin de cuentas, soñar no cuesta nada.