La empresa Aereo (aereo.com) está ofreciendo un servicio —disponible inicialmente sólo en Nueva York— que tiene alborotada a la industria de la televisión en Estados Unidos, en medio de un debate jurídico que seguramente llegará a la Corte Suprema.
Una vez más se enfrentan la innovación tecnológica y la debida protección de los derechos de autor, tal como sucedió hace casi 30 años con la utilización del Betamax.
Según lo describió la semana pasada la revista Wired, el servicio consiste en la provisión a través de internet de todas las señales de televisión abierta de alta definición. Para el efecto, Aereo tiene dispuestas en un salón decenas de miles de miniantenas (del tamaño de una moneda), conectadas a internet. Cada una de esas miniantenas está asignada a cada usuario con el fin de que acceda, a través de Internet, a cualquier programa emitido en ese momento por la televisión abierta.
Así, el usuario a su libre elección puede disfrutar en tiempo real de la programación en su computador, tableta o teléfono celular, o grabarla para su posterior disfrute. El servicio se ofrece en prueba de manera gratuita y después la mensualidad se cobra a 12 dólares.
Los abogados de Aereo sostienen que, gracias a la asignación a cada cliente de una antena individual y al hecho de que él sea quien decide ver el programa específico, no se infringe la prohibición legal de que se distribuyan señales de televisión abierta, sin autorización de los respectivos canales.
Según lo informa la misma publicación, las cadenas ABC, CBS, Fox, NBC y Univisión —frente a la consideración de que es ilegal la distribución de sus señales sin su autorización— le pedirán a un juez federal de Nueva York el bloqueo del uso de esa tecnología que podría llevarlos a la quiebra.
En Colombia tarde que temprano tendrá que darse el debate. Tradicionalmente, estos asuntos se han resuelto en nuestro país mal y tarde, o ni siquiera se han resuelto, como el caso de IPTV, que duerme en el Consejo de Estado. Ojalá el nuevo regulador pueda ocuparse pronto de tantas tareas pendientes.