Inolvidable la celebración de James Rodríguez la semana pasada, después de su golazo contra el Almería: sereno, apenas sonriendo, de cara a la tribuna del Bernabéu, bañándose de gloria.
Se lo merece todo. Él representa el triunfo del talento, el esfuerzo y las buenas maneras; una expresión más de lo inspirador que puede ser el fútbol, más allá de lo deportivo.
Por eso es una paradoja que la máxima autoridad de este deporte a nivel mundial sea la Fifa y su presidente desde hace 17 años, el señor Blatter, quien seguramente será reelegido a finales de este mes.
La revista Bloomberg Businessweek en su edición de esta semana publica un interesante artículo sobre este dictador del fútbol al que no le pasa nada, a pesar de la debacle financiera que para Brasil —no para la Fifa— resultó ser el Mundial 2014, en el que ese país malgastó más de US$10.000 millones, y la escandalosa escogencia de Rusia 2018 y Catar 2022 como próximas sedes.
Según el artículo, gracias a la venta de los derechos televisivos y al patrocinio de multinacionales como Coca-Cola y Adidas, la Fifa recibió en el último cuatrienio ingresos por casi US$6.000 millones, de cuyo destino final poco se sabe, salvo unas partidas, como la destinada a pagar anualmente US$300.000 a cada uno de los 25 miembros de su comité directivo, y otra para asegurar que países insignificantes voten por Blatter.
Bajo el principio un voto, un país, en la Fifa Alemania pesa tanto como Islas Caimán, lo cual ocasiona que confederaciones con mayor número de países, aunque sin ninguna relevancia futbolística, sean utilizadas por la actual dirigencia para perpetuarse en el poder, todo lo cual puede llevar a que Suramérica pierda un cupo para el Mundial.
Con todo, ¡que viva el futbol! No vemos la hora de que sea 14 de junio. Como sucedió un año antes —después del deplorable proceso electoral en que salió a flote lo peor nuestra clase política—, la selección de Colombia volverá a ser un bálsamo, esta vez en la Copa América. Al menos por unos días habrá motivos para celebrar, subirá el optimismo y sin duda… mejorarán las encuestas.
@jcgomez_j