Desde hace dos años New America Foundation (newamerica.net) publica un interesante estudio acerca del costo de las conectividad en 22 ciudades del mundo.
Se compara la velocidad y se analiza en cada caso la calidad de servicio en el hogar que se puede tener a cambio de US$ 35 y el mejor plan disponible de Internet móvil a cambio de US$ 40.
Aunque no está incluida ninguna ciudad colombiana, los hallazgos de dicho estudio resultan bastante útiles a la hora de evaluar los logros de nuestro país en materia de acceso a Internet.
Sin duda Colombia ha avanzado enormemente en penetración de Internet, pero aún hay mucho por hacer con el fin de mejorar la relación precio calidad y para reprimir las conductas abusivas de la mayoría de los proveedores.
El principal reparo es su inestabilidad y la deplorable velocidad, muy por debajo de la promesa de venta y a veces prácticamente inservible para cualquier tarea medianamente importante.
Desde el punto de vista de la sana competencia y la protección de los consumidores, infortunadamente se ha hecho muy poco frente a las múltiples conductas ilícitas que se estarían cometiendo cuando se ofrece en paquete televisión por cable, telefonía e internet. El usuario queda como corcho en remolino sin poder escoger la mejor opción por separado de cada uno de los servicios o condenado por siempre al mismo operador, gracias a que este se apoderó de los ductos internos por donde llega el cable y es prácticamente imposible que se pueda recibir el servicio de un nuevo operador con una nueva mejor oferta. La verdad entonces es que en la mayoría de los mercados no existe competencia efectiva.
Valga recordar que hace años se viene planteando la necesidad de crear una superintendencia para el sector de telecomunicaciones que ejerza el control y la vigilancia sobre los respectivos operadores. Estas funciones actualmente están en cabeza del Ministerio de la TIC, pero es evidente que se requiere un arreglo institucional con el fin de darle mayor celeridad y efectividad a la tarea de castigar el incumplimiento de la regulación. La impunidad propicia posiciones de dominio que después son imposibles de romper.
@jcgomez_j