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La voz de la sombra

05 de julio de 2015 - 10:00 p. m.

Cuando uno termina de ver el documental Carta a una sombra, la conciencia lamenta que nada sea ficción. Esas cosas pasaron y Colombia no ha cambiado tanto como a veces queremos creer.

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Aunque se refiera a los mismos hechos que antecedieron al asesinato del médico Héctor Abad Gómez y que conocimos en el libro El olvido que seremos, de su hijo Héctor Abad Faciolince, el documental es estremecedor por razones diferentes.

Para quienes no lo conocimos, resulta reveladora la voz en off de Héctor Abad padre, que va apareciendo discretamente a destellos en el documental: firme, pausada y serena, no es la de un activista político. Con autoridad, es académica y cálida; será por eso que le tenían tanto miedo.

La imagen de su viuda y de su hijo cuidando en la noche en un andén sucio de Medellín el cuerpo sin vida del médico Abad es un ícono del dolor que produce la violencia, comparable a la foto de la niña Kim Phuc corriendo desnuda en medio de un arrozal para escapar del napalm en la guerra de Vietnam hace cuarenta años. La humanidad en todos los tiempos tiene que llorar por ello.

Personaje central del documental es el profesor Carlos Gaviria, amigo entrañable de Abad, quien nos cuenta la razón por la cual Abad, cultivador de rosas y autoridad mundial en salud pública, se volvió subversivo por denunciar que los niños de las miserables laderas de Medellín tomaban agua putrefacta y por eso se enfermaban. Siquiera se salvó Gaviria de las balas y llegó a la Corte Constitucional.

Un gran acierto del documental es contarnos de manera coloquial que, en medio de la tragedia y el dolor de su familia al evocar al padre, resulta ser más intenso el amor con el cual se le rinde un homenaje que el odio y el afán de encontrar a los culpables que nunca fueron condenados.

Carta a una sombra hay que verlo en silencio y en la oscuridad de una sala de cine. Y, dicho sea de paso: la cultura actual, de pocos caracteres e imágenes rápidas y banales, es un peligro para el género documental.

@jcgomez_j

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