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Radio Martí

21 de diciembre de 2014 - 09:00 p. m.

Graham Greene y García Márquez se hubieran deleitado narrando los pormenores de esa distensión histórica y sorprendente.

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Detrás de la extensa y afable conversación telefónica de Obama con Raúl Castro hay una trama de excelsa diplomacia y pragmatismo, que lamentablemente Kissinger ya no tendrá tiempo de reseñar.

Muy a pesar de sus enemigos, la decisión del presidente Obama de restablecer las relaciones con Cuba, gracias a los buenos oficios del Papa y Canadá, es su puerta de entrada a la historia, como lo fue para Gorbachov permitir que se viniera abajo la cortina de hierro.

Frente a los ataques de la derecha republicana, Obama se defiende afirmando que así Estados Unidos podrá procurar con más firmeza el mejoramiento del deplorable historial de derechos humanos de la isla. Si fuera cierto, el bloqueo nunca ha debido existir y no tendría justificación ética haber hecho las pases con dictadores como Mao y Franco, ni apoyar a Pinochet y a Videla. En estos sucesos tristemente se impuso la Realpolitik, que no sería la razón en el caso de Cuba, lo cual hace este evento aun más interesante.

Que la dictadura no cante victoria. Su enemigo nunca acertó en los medios para derrotarla. Radio Martí, establecida en los años 80 con el apoyo de Ronald Reagan, es un ejemplo, de los muchos con los cuales Estados Unidos intentó infructuosamente colonizar la mente de los cubanos. Pudo más en pocos años la valerosa bloguera Yoani Sánchez; aunque no hay que exagerar el protagonismo de las redes sociales, como sucedió con la primavera árabe, que terminó en un triste invierno.

Cuando se visita Cuba, no se necesita ser sociólogo para prever que, gracias a lo que su gente habla, siente, sabe y piensa, la isla —algún día libre por fin de la opresión del Estado y del unanimismo partidista— se convertirá en una potencia y superará en muchas áreas a casi todos los países de América Latina. Que así sea.

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Bienaventurados los que en esta navidad no recibirán de regalo un bono para comprar un libro. Bienaventurados los que recibirán de aguinaldo un libro que sí leerán. Bienaventurados los que en esta navidad se regalarán un libro. ¡Felicidades!

 

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