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Teleamiga

30 de julio de 2017 - 09:00 p. m.

Tal vez como una manera tropical de celebrar los 500 años de las proclamas de Wittenberg del intolerante y cruel Martín Lutero, José Galat casó una pelea de grandes proporciones con la jerarquía católica colombiana.

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José Galat, además de rector de la Universidad La Gran Colombia, es el presidente de Teleamiga, canal local de televisión abierta que se transmite en Bogotá gracias a una concesión que recibió del Estado. La semana pasada, en uno de sus programas, Galat afirmó que al papa Francisco no lo eligió Dios —como sostiene la doctrina católica— sino una “mafia politiquera y corrupta de cardenales”, la misma que depuso a Benedicto XVI.

Como respuesta a la delirante andanada de Galat, la Conferencia Episcopal de Colombia, que congrega a los obispos católicos, expidió un comunicado en el cual invita a los televidentes a “abstenerse de ver” sus programas, “a cesar todo tipo de apoyo” al canal y se opone a que se autoproclame como “canal católico”.

¿El Estado tiene que intervenir en este debate, así se estén utilizando sus canales? Yo creo que no. Por lo pronto, la Autoridad Nacional de Televisión (ANTV) ha pasado de agache, a pesar de que Teleamiga es uno de sus vigilados. ¿Estará esperando que el papa Francisco solicite una rectificación?

Lamentablemente, esa entidad de cuando en vez se da la licencia de ser la guardiana de la moral y las buenas costumbres en televisión. En esa cruzada, la entidad examina contenidos, reprocha imágenes y dicta cátedra sobre cómo se deben hacer los programas y difundir las noticias en televisión. Sus juicios sobre la programación de televisión —imagen por imagen, segundo a segundo— sacan de contexto los contenidos audiovisuales y se asemejan bien a los manuales de censura que utilizó durante décadas la dictadura franquista.

Pues bien, Teleamiga le impone un reto a la ANTV como policía de los contenidos. Ojalá lo asuma con seriedad. O, tal vez, mejor, no haga nada. Que deje en paz a ateos y creyentes para que ellos decidan qué ver y apagar el televisor, o cambiar de canal cuando se les dé la gana, como debe ser.

@jcgomez_j

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