Telegram es una aplicación de mensajería en internet que pretende competirle a Whatsapp. Fue creada por los hermanos rusos Durov, pero advierte que “no está ligada a Rusia legal o físicamente” y asegura que jamás tendrá publicidad ni venderá los datos de sus usuarios. La sede de Telegram está en Berlín. Aunque se lanzó hace dos años, apenas empieza a conocerse en nuestro país.
Telegram acusa a las grandes compañías de internet, como Facebook y Google, de haber “secuestrado efectivamente el discurso sobre privacidad”. Su ventaja serían los chats secretos y que el usuario puede decidir la autodestrucción inmediata de los mensajes que recibe o envía (tipo Misión Imposible); entonces no existiría el riesgo de que algún intruso o intrusa pueda leerlos. Telegram asegura que sus mensajes no pueden ser descifrados y promete pagar US$300.000 a quien lo logre. ¿De verdad nos podemos sentir seguros?
La gran paradoja, seis mil años después de la invención de la escritura, es que nazca para desaparecer, reemplazada por grafismos y símbolos hueros. Se magnifica aún más el valor de las pinturas de la cuevas de Altamira y Lascaux. Vivimos en la era de la información, pero casi toda es desechable.
Como bien lo expresó hace pocos días Jimmy Wales, el fundador de Wikipedia: “El nuevo analfabetismo no es no saber cosas, es no saber usar la información.” Lamentablemente, las nuevas generaciones enfrentan el mundo tecnológico sin ninguna prevención ni preparación. Tiene que ser obligatorio en el pénsum de primaria la formación en internet, redes sociales y otras trampas con las que los niños de hoy confunden el ruido con la información y el conocimiento con la sabiduría.
A propósito, en mayor o menor grado, todos somos víctimas o victimarios de una pandemia: el phubbing. El término que denota este mal de la vida moderna nace de la unión de dos palabras, phone (teléfono) y snubbing (despreciar). Eso es exactamente lo que sucede cuando, por estar pendientes del teléfono móvil —o de cualquier otro terminal “inteligente”— ignoramos con desprecio a nuestro entorno y especialmente a la persona que está enfrente. Invadimos y nos dejamos invadir. ¡No más phubbing!
@jcgomez_j