Según algunas religiones y la mitología de varias culturas, los hombres en su arrogancia construyeron una torre con la cual pretendían llegar al cielo para alcanzar a dios. El castigo fue la confusión de lenguas que llevó a que la torre quedara en ruinas, como símbolo de caos e inestabilidad.
Con lo que sucede en la televisión en Colombia, la alegoría puede ser pertinente, al menos en cuanto a la confusión de lenguas. Se multiplican foros (el próximo es el viernes en Medellín), estudios y proyectos para definir el futuro de la televisión y construir una política pública de televisión y contenidos audiovisuales, pero, ¿será posible coordinar tantas teorías y egos? Recordemos que la humildad no es la virtud más común en la academia ni en el poder.
Hace un par de semanas, la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) publicó en su página web el documento “Análisis de Mercados Audiovisuales en un Entorno Convergente”, junto con un proyecto de regulación y un estudio de hábitos y usos de televisión por parte de los consumidores, soportado en una encuesta realizada por la firma YanHass.
Ya habrá tiempo para evaluar juiciosamente esos productos, pero desde ya es oportuno plantear –desde lo jurídico– si la CRC tiene tanta capacidad normativa como lo pretende y –desde lo fáctico– si las decisiones de la entidad pueden contrarrestar los efectos que tiene en el mercado la conducta de múltiples agentes que están fuera de su órbita regulatoria. Lo que no puede suceder es que acaben sobrerreguladas las empresas locales y se ahogue su posibilidad de sobrevivir. Sería un golpe fatal para la televisión pública y la industria audiovisual colombiana.
Como evidencia de que estaríamos subiendo los peldaños de la torre de Babel, resulta inexplicable que a estas alturas no se conozca ni una letra del trabajo que contrató la Autoridad Nacional de Televisión (ANTV) con la Universidad Nacional para un estudio “integral de televisión” y elaborar los documentos necesarios para otorgar futuras concesiones del servicio de televisión. Tampoco se sabe nada de las conclusiones a las que llegaron los tres gurús que contrató la misma entidad. ¿Cuál es la razón de tanto sigilo?
@jcgomez_j