Esta formidable novela del Nobel Vargas Llosa -publicada recientemente- tiene como trasfondo histórico la tragedia política de Guatemala en los años 50.
El libro comienza con el relato de la visita de Sam Zemurray, fundador de United Fruit, a Edward Bernays, refinado relacionista público (lobista dirían hoy). El objetivo era contratar a Bernays para “adecentar” la imagen de ese emporio bananero. La tarea era compleja, dada la pésima reputación de la compañía por el maltrato a sus trabajadores y otras prácticas indeseables.
Sin embargo, Bernays sabía cómo lograrlo: a través de la manipulación continua y sistemática de las masas por parte de la “inteligente minoría”. El campo de acción más inmediato de su labor de lobby fue Guatemala. Allí un movimiento sindical y las reformas introducidas por el gobierno amenazaban los intereses de United Fruit.
El plan de Bernays para desactivar esas veleidades democráticas era convencer a la opinión pública en Estados Unidos de que Guatemala estaba a punto de convertirse en un satélite de la Unión Soviética. La estrategia fue utilizar “la prensa progresista”. Lamentablemente medios como The New York Times y el Washington Post cayeron en la trampa de propalar información distorsionada acerca de la realidad guatemalteca.
Así, esa manipulación de la opinión fue construyendo una visión geopolítica que, como lo concluye Vargas Llosa al final del libro, alentó la lucha armada en Latinoamérica y le hizo un enorme daño a la democracia del que el continente aún no se acaba de recuperar.
Valga recordar que a finales del siglo XIX los periódicos de William Hearst y Joseph Pulitzer -con cuya fortuna se crearon los prestigiosos premios que llevan su nombre, paradójicamente- no tuvieron ningún pudor en alentar una guerra entre Estados Unidos y Cuba, con tal de vender más ejemplares. Según Hugh Thomas muchos corresponsales se inventaban las noticias de ese conflicto desde los bares de La Habana.
Está claro que las fake news no son un invento de este siglo y tampoco lo es la manipulación por parte de la “inteligente minoría” a la que se refería Edward Bernays. ¿Cómo lograr que en la era digital los individuos utilicen las herramientas que existen para defenderse de esa manipulación?
@jcgomez_j