En mis años de vida profesional y laboral en el mundo del marketing, de la innovación y de las estrategias he aprendido muchas cosas, pero una de las más relevantes es que nunca se debe dejar de hacer algo por el miedo al qué dirán.
He aprendido que el hacer se debe basar en el valor de los principios y en los principios del valor.
Y que ese espíritu pertenece a los valientes, que son menos, pero que marcan un camino de influencia a seguir.
El hacer es sin duda una acción que siempre trae consigo una reacción humana, una clarificación y depuración de la especie y de su comportamiento.
Los sabios de la India afirmaron que en la vida siempre se cuenta con tres tipos de amigos: tus amigos, los amigos de tus amigos y los enemigos de tus enemigos. Pero a la vez también cuentas con tres tipos de enemigos: tus enemigos, los enemigos de tus amigos y los amigos de tus enemigos.
Una ley cósmica y suprema que nos acompaña a todos, hagamos lo que hagamos o estemos donde estemos.
Bill Bernbach, uno de los creativos mas influyentes de la historia del mundo moderno de las comunicaciones dijo que el futuro sólo pertenece a los valientes, a los que son capaces de hacer algo hoy.
Sin duda una oda a la valentía, a los que se atreven, a los que con cada intento, cada logro, cada éxito o cada fracaso nos inspiran y nos enseñan y sacan a relucir de una vez quiénes son los amigos y también los enemigos.
Bravo por los valientes, bravo por los que hacen.
Sabiamente, alguien me dijo que en la vida te pueden quitar cualquier cosa, menos tu pasado y lo que has hecho. Yo le creo.