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Las prioridades en la Copa

15 de junio de 2016 - 03:08 p. m.

Hemos visto los bogotanos, en estos últimos meses, el florecimiento de sucursales de una cadena que ya se había posicionado en el mercado de la ciudad y de la que llegaban rumores de su crecimiento y de su solidez (se habla incluso de una expansión en los países vecinos): los bares de la Bogotá Beer Company.

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Salvo el detalle (a nuestro juicio nada nimio) de que el nombre de una cervecería local esté en inglés; de una cervecería local, entiéndase, que se enorgullece o dice enorgullecerse de sus raíces y que desde el comienzo apostó por lo tradicional y lo artesanal para hacer su producto; salvo ese detalle, decía, celebro —y no sólo yo, también los atalayas de esta columna, pues en ocasiones allá nos reunimos para conversar y departir— que ahora pululen por la ciudad, ora bajo el nombre de Bogotá Beer Company, ora bajo el de La Bodega, estos bares que se prestan para la charla animada, para ver el fútbol y, cuando se puede, para comer una picada o apurar un güisqui.

Este tipo de lugares, animados y bien dispuestos para la conversación y la bebida, se han vuelto uno de los puntos de encuentro de muchos de quienes habitamos en la ciudad. Junto a los de la Bogotá Beer Company, muchos han ido surgiendo con un ropaje algo distinto, pero siempre característico de los pubs británicos y algunos otros los precedieron en su empeño y aún perduran. Muchas razones podrían aducirse para intentar explicar el éxito de este tipo de lugares, pero concurren al menos tres: la venta de licor, sus precios relativamente razonables y las pantallas de televisión ubicadas a lo ancho de los recintos para ver el fútbol. Se reúnen allí los amigos a tomar una cerveza y hacerle barra al equipo de sus amores. Y en armonía comparten los hinchas de las distintas aficiones un mismo espacio.

Dada, entonces, la feliz circunstancia, para los amantes del fútbol, de que estamos viviendo las finales de Fútbol Profesional Colombiano, la Copa América en su edición del centenario y la Eurocopa, parecía un buen momento acercarse a alguna de las sedes de esta cadena de cerveceros a tomar unas polas y ver el partido de nuestra predilección.

Como son muchos los televisores, pensé, no habrá problema con el hecho de que se crucen partidos de los torneos que se juegan de manera paralela. Así que me acerqué a una de sus sedes y pregunté si en ese bar —que lleva el nombre de Bogotá (aunque lo escriban en inglés) y que exhibe en sus cartas nombres de los hitos turísticos e históricos de la ciudad— iban a poner el partido de uno de los equipos bogotanos que aquel día se jugaba su paso a la siguiente ronda. La respuesta de la mesera, lacónica y contundente, fue: “La prioridad es la Copa América”. Parece, entonces, que estas tiendas usurparon el nombre, pero no el espíritu; que se aprovechan de la marca, pero no respetan el alma de quien lo anima. Se aducirá que es un negocio y que necesitan vender, y que más hinchas y clientes llama la Copa América que una final del fútbol colombiano. Y quizá tengan razón, sobre todo teniendo en cuenta que era un partido muy decisivo, muy significativo y muy importante de la Copa Centenario y del fútbol americano: Jamaica contra Venezuela.

Atalaya.espectador@gmail.com, @Los_Atalayas

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