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Una fuerza reconciliadora

16 de febrero de 2020 - 01:22 p. m.

Hace unas semanas, en el festival iberoamericano de teatro ¡Adelante! de la ciudad de Heidelberg (Alemania), el equipo de Teatro Petra presentó su obra “Cuando estallan las paredes”. En una sala llena, los espectadores tuvieron la posibilidad no sólo de estar en contacto con actores de inmensa calidad, sino también de vivir una experiencia profundamente marcada por lo que nos ha tocado vivir como país. Como bien lo explica el director Fabio Rubiano: la obra “es una referencia del terror y de lo que significa ser terrorista (…) No hay una posición de qué es bueno y qué es malo, es un estado constante de discusión sobre las condiciones del terror, qué es, qué asusta”.

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El éxito de la obra fue evidente y así lo demostraron los aplausos sostenidos de un público exigente. Luego vino la charla posterior donde se aclararon dudas, se hizo énfasis sobre la violencia en Colombia y en general, y se recordaron los líderes sociales asesinados en nuestro país en los últimos años. Luego del diálogo quedó comprobadísimo que el trabajo artístico de este grupo de colombianos es el símbolo de un activismo pacífico por un país que merece vivir en paz, y el resultado de un esfuerzo que sirve como antídoto contra la violencia.

Entre bambalinas, tuve la fortuna de hablar con F. Rubiano sobre la obra y lo que simboliza su contenido para Colombia. De manera general, el director me explicó que una parte del mensaje que se quiere transmitir está relacionado con la tendencia que existe en nuestro país a desconfiar del otro de manera sistemática y de verlo muchas veces como un enemigo. Desde su punto de vista, en los últimos años se han implementado políticas basadas en esa lógica y en una marcada predisposición a evitar cualquier tipo de reconciliación. Así, como lo sugiere la obra, es muy sencillo que en Colombia estallen las paredes casi todos los días.

Para evitar esos estallidos, las expresiones artísticas tienen mucho que aportar. En este caso, para Rubiano, el teatro es un mecanismo efectivo contra la guerra ya que existe una responsabilidad de violencia, de adrenalina y de tensión que permite entender lo importante que es aprender a transformar los conflictos de forma pacífica. Esta obra sirve de catarsis para expresar los diferentes sentimientos que provoca el terror en cada uno de nosotros. Tener miedo, evitar leer noticias para no sentirse mal, aislarse de lo que está sucediendo, son patologías propias de nuestro contexto y es importante buscar los mecanismos para superarlas. Y creo que el arte en cualquiera de sus manifestaciones tiene mucho que aportar en ese proceso.

Apoyar estas iniciativas y sobre todo democratizarlas sigue siendo un imperativo. Los artistas en Colombia, salvo algunas excepciones, deben en muchos casos sacrificarlo todo para darse a conocer. Y cuando lo logran, el reconocimiento de su trabajo se reduce muchas veces a lo que se ve y no al mensaje que se quiere transmitir. Aunque se ha avanzado en esta materia, aún queda camino por recorrer. Como lo menciona Rubiano, es fundamental dar más a apoyo a esos “mecanismos que permiten el desarrollo del teatro y que permiten construir un mercado más dinámico alrededor de las personas que trabajan en él”. Es fundamental darse cuenta de la fuerza reconciliadora que existe detrás de este trabajo en un país donde la violencia sigue estando a la vuelta de la esquina.

@jfcarrillog

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