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Llegando tarde

04 de julio de 2013 - 06:20 p. m.

No quiero imaginar la pesadilla que será dentro de unos años subir al pueblito de La Calera con esa carreterita que da grima y esas urbanizaciones que asustan.

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Poco a poco La Calera se convirtió en otro de los suburbios de Bogotá. Ya no es solamente el pueblo para ir a comer arepas y mazorcas el fin de semana, sino que muchas personas han comprado o están comprando casas en ese sector, que ahora está invadido por todo tipo de conjuntos residenciales y urbanizaciones para presupuestos grandes o pequeños.

Confieso que hace mucho tiempo no cogía camino por esa vía que serpentea entre las montañas saliendo de la calle 85 con séptima. Imaginé que la ruta iba a ser como la recordaba: el Tramonti, la Paloma, el caserío donde venden piedras de río, la desvencijada discoteca Color’s, el Alto de Patios y luego una carretera enmarcada por verdes montañas y algunos restaurantes campestres a la orilla. Lloré al ver la realidad.

¡Cuántos letreros de “VENTAS”! ¡Cuántas ofertas de terrenos urbanizables y casas “con lo mejor del campo cerca a la ciudad”! La vieja carretera a La Calera es ahora una sucesión de zonas de construcción, inmuebles trepados en las montañas y conjuntos con 30 o 40 construcciones idénticas que albergan 30 o 40 familias idénticas. El verde se convirtió en concreto y los árboles fueron reemplazados por ladrillos.

¡Qué le vamos a hacer! No es hora de llorar sobre el cemento derramado. Más bien proyectemos las cosas hacia el futuro.

¿Esas felices familias que compran sus casas “con lo mejor del campo cerca a la ciudad” son conscientes de que para ir y venir cuentan con una sola carreterita de un carril subiendo y uno bajando? ¿Se han puesto a pensar los gobiernos de Bogotá y La Calera en que esa carreterita no va a soportar el tráfico de los carros de tanta gente nueva?

Hace una semana, el alcalde de Bogotá y el gobernador de Cundinamarca hablaron sobre la posibilidad de hacer un tunel para “descongestionar” La Calera. Se comprometieron a estructurar una idea. Se dieron cinco meses para hacer la tarea. El problema es que estructurar no es construír, así que el tunel quién sabe cuándo irá a estar listo (si es que llega a hacerse). Pueda ser que no llegue tarde, porque, mientras tanto, allá siguen las palas, las volquetas y las retroexcavadoras haciendo casas para unas personas que con el tiempo y su carreterita seguro llegarán tarde a sus citas.
#PreguntaSuelta: ¿Cambia su vida que Uribe o quien sea gane un concurso de televisión?

@colombiascopio

 

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