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Se parrandearon el paro

29 de agosto de 2013 - 06:00 p. m.

Que los de las papas bombas y los ladrillos no me vengan con el cuento de que apoyan a los campesinos. ¡Puras mentiras! Que los que saquearon negocios y atentaron contra edificios públicos no me digan que apoyan el paro. ¡Falacias!

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Nunca imaginé que los líderes de los movimientos sociales que ayer iban a marchar en respaldo a los campesinos fueran tan torpes. Les bastaron unos pocos minutos para desprestigiar el movimiento agrario y convertir una protesta justificada en la típica batalla campal de encapuchados versus antidisturbios donde lo menos importante es el motivo que congregó inicialmente a los manifestantes.

Sin embargo, los problemas no son de ayer. Hace una semana ya habíamos visto el saqueo del centro de Duitama y hace apenas dos días pasó algo similar en Facatativá. ¿Campesinos saqueando? ¿Campesinos enfrentados a la Policía? Dudo mucho que unos señores interesados en que bajen los precios de los insumos agrícolas salgan a romperle los vidrios a un banco. No creo que un campesino que busca recibir un ingreso justo por la venta de su cantina leche salga a quemar carros en las carreteras.

Aunque tal vez soy yo el que está mal. Ayer en medio de la marcha que desató el caos en el centro de Bogotá vi varias banderas con el símbolo tradicional del anarquismo. “Ha de ser que ahora los campesinos quieren la anarquía agraria”, concluí. Nada más novedoso. “Es que en Colombia somos muy creativos”, pensé.

Cosa muy diferente fueron las manifestaciones de los días anteriores. Los cacerolazos, las marchas pacíficas, un respaldo tranquilo y respetuoso hacia un movimiento que con el paso de los días ganó notoriedad y logró evidenciar el problema del olvido en que todos hemos sumido a los trabajadores del campo. Y ahora, todo borrado de un plumazo, por culpa de los desadaptados de ayer cualquier nueva marcha o plantón de apoyo a los campesinos será visto como un encuentro de criminales. 

¿Quiénes son los genios? ¿Quiénes son los personajes oscuros incapaces de imaginar una movilización que no termine entre grafittis, bombas llenas de pintura, vidrios rotos y gases lacrimógenos? ¿A quién le achacamos tamaña estupidez?

Lamento ese giro que deja en evidencia a aquellos que en lugar de escuchar  voces que se alzan prefieren el sonido de las bombas que estallan.

 #PreguntaSuelta: ¿Y ahora los conservadores van a volver a ser uribistas?

@colombiascopio

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