El país está expectante sobre lo que será la propuesta del Gobierno en relación con el desarrollo rural, el proceso de paz y la locomotora agropecuaria.
En el marco del Consejo Nacional de Planeación, los ambientalistas habíamos propuesto que el Plan Nacional de Desarrollo se revisara y ajustara, considerando que el eje de la intervención gubernamental en este período debería ser el cambio climático y la preparación del país para disminuir los efectos de éste sobre el proceso de desarrollo y el bienestar de los colombianos. Cuando lo propusimos en enero de 2010, al Gobierno esto le pareció un exceso. Hoy vemos que parte muy importante de la intervención del Estado se relaciona con este tema.
El borrador del proyecto de ley de Tierras y Desarrollo Rural genera una reacción similar. Se basa en el enfoque tradicional según el cual la producción agropecuaria es el eje del desarrollo rural. Los ambientalistas insistimos en vincular el desarrollo rural con el cambio climático y su impacto sobre la interacción rural urbana, la producción, la infraestructura, el comercio y los servicios ambientales, y enmarcar aquí el tema agropecuario. Si bien la propuesta de ley incluye algunos conceptos modernos, como el desarrollo rural con enfoque territorial, la producción sostenible y los servicios ambientales, les da poco peso y sigue pensando el desarrollo rural desde lo agropecuario.
El ordenamiento y uso del territorio no debe basarse en su vocación agropecuaria o forestal sino en las relaciones campo ciudad. El contexto internacional y el cambio climático, la fijación de carbono, la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad, el ecoturismo y el agroturismo; los servicios ambientales de los ecosistemas naturales y su impacto sobre el diseño y mantenimiento de la infraestructura; el manejo del territorio y la regulación hídrica, entre otros temas.
La propuesta de ley reconoce la importancia de la conservación y las áreas protegidas, pero distingue las áreas de conservación de las de producción.
Desconoce que en el desarrollo de un territorio la conservación se inserta en el mosaico de usos del territorio como una forma más del uso productivo del espacio y que en muchos procesos productivos la conservación, los servicios ambientales y el capital natural son factores productivos determinantes. No es concebible que se propongan distritos de adecuación de tierras sin priorizar la conservación de los ecosistemas naturales y sus servicios ambientales; uso de la tierra sin considerar los servicios ambientales asociados a los procesos productivos y el esquema de pago por servicios ambientales como una herramienta gana-gana, complementaria para resolver conflictos de uso y ordenar el territorio; desarrollo de infraestructura para la exportación sin considerar la necesidad de crear corredores naturales de cobertura boscosa que estabilicen los taludes y vuelvan más económico el mantenimiento de la infraestructura.
No estamos inventando la rueda. Si revisamos la Política de Desarrollo Rural de la Unión Europea 2007-2013 vemos que contiene muchos de los elementos aquí propuestos. Ésta se basa en tres ejes: aumento de la competitividad del sector agrícola y forestal; mejora del medio ambiente y el entorno rural, y calidad de vida en las zonas rurales y diversificación de la actividad económica. La propuesta de política rural colombiana contiene elementos progresistas importantes, pero le falta articular adecuadamente conservación, producción y desarrollo.