Preocupa y entristece que la Sierra Nevada de Santa Marta esté perdiendo sus nieves perpetuas.
Para los grupos indígenas, habitantes originales y propietarios del lugar, esto tiene un gran significado. Muchas de sus creencias y tradiciones están asociadas al Chundúa, la zona de picos nevados, ese territorio blanco es el origen de la vida y el centro de la tierra.
Recientemente fui a visitar a Juan Tomás Torres, un amigo arhuaco a quien conocí durante una expedición de montaña y quien ahora pasa parte de su tiempo en Nabusimake, poblado arhuaco situado en el costado suroriental de la Sierra. Durante la visita me contaron que quieren hacer una limpieza del Chundúa, pues la presencia de cuerpos extraños en el lugar contribuye al deshielo. Se refirieron a partes de un viejo helicóptero que hace muchos años chocó contra las rocas cerca de la laguna de Naboba, a más de 4.000 metros de altura, también a algunos equipos de montañistas abandonados e incluso a los cuerpos de dos de ellos que aún permanecen en el Chundúa. Otros hicieron referencia al calentamiento global, como otro factor relacionado con el deshielo.
Hacía más de 25 años no visitaba la Sierra y fue muy grato encontrar a los arhuacos sólidos en sus tradiciones, firmes en su deseo de conservar sus costumbres y su estructura de gobierno y muy capaces de interactuar con los bunachis o extranjeros que, con todos sus aparatos y atractivos mecánicos, interactúan con ellos. Desde el tiempo de los capuchinos que se establecieron en Nabusimake y que intentaban convertirlos al catolicismo a las malas, incluso persiguiendo a quienes no los seguían, ellos saben que la relación con los bunachis es difícil y que hay que cuidarse. Tienen toda la razón y por ello han decidido restringir el acceso de los turistas a la zona del Chundúa y a muchos de sus lugares sagrados. Entiendo y comparto plenamente esa actitud, pues de lo contrario la cultura tradicional sería más vulnerable.
Un suceso muy bonito que vivimos en esta visita fue cuando una niña, que recibió en su bautizo un cuarzo para su protección, al escuchar que nosotros habíamos llevado una roca de la Sierra Nevada a la cima del Everest, nos pidió que llevásemos su cuarzo a la cima de una de las montañas que visitamos. Prometimos llevarla al Carstenzs, en Oceanía, montaña con la cual concluiremos nuestro programa de las cimas más altas de cada continente, las Siete Cumbres.
Entre las muchas normas que sus autoridades han establecido, hay una que determina que todo indígena que se case con un bunachi pierde el derecho a la tierra. Esta medida es muy acertada para poder conservar la gobernabilidad sobre su territorio. En este, como en muchos otros casos, los resguardos indígenas están permanentemente asediados por personas de la cultura occidental que buscan apropiarse de los mismos o establecer actividades productivas en su interior. En la Amazonia el caso de la minería es gravísimo. En la Sierra, la solidez cultural de sus pueblos es su mayor fortaleza, merecen apoyo y respeto.