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¿Bosques, indígenas y afros cuentan?

12 de agosto de 2014 - 10:46 p. m.

Según el World Resources Institute (WRI), importante centro de investigación que trabaja en más de 50 países, en el mundo entero los bosques adquieren cada día más valor y reconocimiento. Mientras, en Colombia pasan cosas desconcertantes.

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Andrew Steer, presidente del WRI, dice en un artículo reciente publicado en la revista Live Science que las acciones y compromisos efectivos para enfrentar el cambio climático no dan espera y que ¡hay que actuar ya! Su punto central es que la conservación y recuperación de los bosques son acciones inmediatas y subraya que para tal propósito las tierras de propiedad colectiva son definitivas. En países como Brasil, Indonesia y Papúa Nueva Guinea, los bosques se conservan mucho mejor cuando su manejo se ha entregado a las comunidades locales y cuando hay gobernabilidad de esos territorios por parte de dichas comunidades. Según WRI, los países que están creciendo de manera más sana lo están haciendo conservando sus bosques y restaurando sus suelos.

Las reflexiones de Steer tienen gran pertinencia para Colombia pues el 53% de nuestro territorio continental está cubierto por bosques y de estos más del 50% está bajo manejo colectivo en resguardos indígenas y territorios de comunidades afrodescendientes.

Lo insólito es que, a pesar de la sequía y los impactos del cambio climático, el discurso de posesión de 2014 del presidente Santos muestra retroceso en el tema ambiental respecto a su discurso de 2010. El de 2010 comenzó con un reconocimiento a las comunidades indígenas y decía que: “Tierra, agua, naturaleza y buen gobierno harán parte integral de la administración…”. Hablaba de la responsabilidad por la preservación de nuestro medio ambiente y por el futuro de nuestro planeta, y decía: “Somos una de las naciones con mayor diversidad biológica del mundo y con mayor riqueza hídrica, y estamos llamados a conservarlas para bien nuestro y de la humanidad”. Decía que “en este nuevo amanecer nuestro país se destacará en los temas más importantes para la humanidad, como son el uso sostenible de la biodiversidad, las energías limpias, la seguridad alimentaria, el desarrollo tecnológico y las industrias creativas”.

A pesar de esos anuncios, como lo dijo la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE) en su evaluación del país, la gestión ambiental 2010-13 fue insuficiente. Como miembro del Consejo Nacional de Planeación coincido con dicha evaluación.

¿Qué podemos esperar ahora, cuando en su discurso 2014 ni el medio ambiente, ni las tierras colectivas, ni la palabra sostenibilidad aparecieron? La paz, la equidad y la educación, que son los propósitos explícitos del discurso de Santos, sólo serán posibles y duraderos si se inscriben en los principios de la sostenibilidad ambiental. Como lo señala Steer, no se puede pensar que el desarrollo supone la tala de bosques. Por el contrario, depende de la conservación y el uso sostenible de los servicios ambientales y del capital natural.

Tenemos que presionar para que en el Plan Nacional de Desarrollo (2014-18) lo ambiental y la sostenibilidad sean, como lo recomienda la OCDE, un tema central y ordenador de las intervenciones gubernamentales.

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