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Ideam, institución para el desarrollo

21 de agosto de 2012 - 07:20 p. m.

El Instituto de Hidrología, Metereología y Estudios Ambientales (Ideam) acaba de publicar el documento Posibles efectos naturales y socioeconómicos del fenómeno ‘El Niño’ en el período 2012-2013 en Colombia.

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El documento describe el incremento en la temperatura superficial del mar Pacífico, fenómeno ya detectado que tendrá efectos, de nivel diverso, sobre la intensidad de la precipitación a lo largo y ancho del país. El Occidente y el Norte del país se verán especialmente afectados. Hoy, en algunas regiones, se están viviendo los impactos severos de la sequía y sorprende que la información que nos presenta el Ideam, anunciando una sequía mucho más intensa para el primer semestre del año entrante, pase desapercibida para la mayor parte de los colombianos. Nos falta entender que ante los fenómenos climáticos podemos actuar y disminuir sus impactos. Si bien no podemos evitarlos, sí está en nuestras manos tomar medidas para que su efecto negativo sea menor.

El fenómeno de ‘El Niño’ ya está en su fase de desarrollo y pasará a su fase de madurez a finales de este año e inicios del próximo. Si bien el pronóstico dice que ‘El Niño’ tendrá esta vez una intensidad entre débil y moderada, es claro que se vivirán meses de aguda escasez de agua en diversas regiones del país. En la medida en que devastamos nuestros bosques y destruimos nuestras cuencas, fenómenos de mediana intensidad pueden tener impactos muy severos. Lo que ya se está viviendo en el Centro y el Occidente del país nos muestra que cada día somos más vulnerables y que, en sólo un mes, podemos pasar de inundaciones a sequía, con escasez de agua incluso para consumo humano.

El Ideam pronostica las alteraciones en la precipitación, más probables, para finales de 2012 e inicios de 2013, con mapa por regiones. Es necesario que el país se entere y se prepare. Desde ya sabemos que la sequía será severa en la Costa y moderada en las regiones Andina y Pacífica, mientras su impacto será menos notorio en la Orinoquia y la Amazonia.

La información disponible debería impactar la planificación general del país y la de los productores individuales. Tenemos que aprender y actuar para que los cambios en el clima no nos tomen por sorpresa. Existe suficiente tecnología para prepararnos y actuar. Es necesario que el Gobierno Nacional fortalezca financieramente al Ideam para que sus informes puedan ser más detallados, precisos, mejor divulgados y, así, aumente su credibilidad, tanto al interior del Gobierno como por parte de la ciudadanía. En términos de uso de los pronósticos e información frente a los fenómenos climáticos, no podemos seguir viviendo como si estuviésemos en el siglo XVIII.

Hoy hay mayor información y mayor vulnerabilidad. El impacto es mayor por la densidad poblacional y la transformación de nuestros ecosistemas naturales. Por ello, un fenómeno de igual intensidad a la de hace 50 años, tiene hoy efectos devastadores que antes no tenía. Es más eficiente prever los desastres que atenderlos. Es más barata y menos dolorosa la medicina preventiva que la atención en urgencias. Hay que apoyar el desarrollo del Ideam y dar mayor utilidad a la información que genera.

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