Con presencia de 108 reservas naturales, acaba de realizarse la asamblea de la Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil (RESNATUR), organización de pequeños y medianos propietarios que, como visionarios de paz, decidieron hace más de 20 años iniciar procesos de conservación y producción sostenible en sus predios.
En 1991 se reunieron varias familias que voluntariamente, contrariando la ley y aún en zonas de guerra, adelantaban pacíficos procesos de conservación en sus fincas. Este fue el origen a la red.
Contrariando la ley porque ésta decía que si un predio rural no se dedicaba a la producción agropecuaria, dejándolo en bosque, se entendía que no se estaba usando productivamente y podría ser expropiado (brutalidad convertida en ley). Se asumía que el progreso requería talar bosque y establecer cultivos y ganadería y que en los Parques Nacionales Naturales se conservarían las muestras de nuestros ecosistemas y que con eso era suficiente. La conservación era monopolio del Estado y en las fincas era necesario transformar (destruir) los ecosistemas naturales y producir comida. Se ignoraba la importancia de conservar la biodiversidad y los servicios ecosistémicos (SE) asociados en los predios de uso agropecuario.
A nivel global, el Convenio sobre Diversidad Biológica promovido por Naciones Unidas en 1992 argumentaba la necesidad de la conservación de la biodiversidad por su valor intrínseco, señalaba razones éticas y de interés planetario, para que los gobiernos de los países ricos transfirieran recursos a los de los pobres y que los gobiernos asumieran la responsabilidad de la conservación.
Las cosas cambian, ahora se reconoce y valora la relación entre biodiversidad, sus SE y la producción económica. En las fincas, los espacios donde se conservan SE son valorados como territorio productivo y la ley permite y reconoce las reservas naturales privadas. Algunos Concejos Municipales consideran que las fincas con áreas de reserva natural benefician a diversos actores de la vida municipal y les eximen del impuesto predial.
A nivel global, Naciones Unidas ahora solicita que se haga explícita la relación entre SE y posibilidades de desarrollo económico. Señala que, dada la pérdida de SE, estos cada día tienen un mayor valor económico y argumenta razones económicas y de bienestar para su gestión y conservación.
Tienen razón los campesinos de Asociación Tierrandina (Nariño), afiliados a RESNATUR, que conservan y hacen producción sostenible en sus fincas y que de su bolsillo aportan para mantener viva y activa la red de conservación porque RESNATUR se mantiene gracias al aporte de sus afiliados. En la reciente asamblea, predominó la presencia de sectores medios y madres cabeza de familia, quienes por su práctica de vida han entendido que sin conservación no hay vida, paz, ni bienestar.
Es importante que el gobierno, las ONG y las organizaciones multilaterales apoyen las iniciativas ciudadanas de conservación, su compromiso y ejemplo obliga a un mejor desempeño gubernamental; más ahora que el posconflicto se proyecta en áreas de gran fragilidad con alta posibilidad de destrucción de ecosistemas naturales. Sin SE no habrá agua, ni bienestar, ni paz duradera.