Ante la proximidad de las elecciones presidenciales, y dado que más del 75% de la población colombiana corresponde a habitantes urbanos, lo que propongan los candidatos respecto a la relación campo-ciudad es algo importante que debe pesar al decidir nuestro voto.
El candidato Santos resolvió abrir la campaña hablando sobre Bogotá. Cuando se anunció la intervención del candidato, imaginé que sus propuestas serían desde la perspectiva de un Santos estadista.
Dado el peso nacional de Bogotá región y el acelerado proceso de concentración de la población, la producción y el consumo, esperaba que el candidato presidencial hiciera su análisis y propuestas para el desarrollo de Bogotá desde un contexto nacional, presentando alternativas de descentralización para favorecer el poblamiento de otras regiones, generando nuevas e inclusivas ciudades con oportunidades de trabajo y educación en otras regiones del país. Esperaba una propuesta sólida sobre una política nacional de poblamiento y ocupación del territorio. Pero no, habló de Bogotá desde el ombligo, es decir, desde la misma ciudad.
Respecto a la movilidad, se refirió al problema y sus soluciones desde una perspectiva muy local, hablando sobre la necesidad de desarrollar infraestructura en el interior de la ciudad. Como estadista tendría que referirse al tema de la movilidad relacionándolo con una propuesta de desconcentración de la actividad productiva y poblacional en Bogotá región, proponiendo que la disminución del crecimiento urbano fuera el principal aliado para dar espacio a la planeación y descongestión de la ciudad. Esperaba propuestas de incentivos para apoyar el emprendimiento y la ubicación de las nuevas empresas y oportunidades laborales fuera de Bogotá región, pero lo que hizo fue proponer acciones para impulsar nuevas empresas en la capital. Esperaba que mencionara el establecimiento de un régimen de impuestos más altos para las nuevas empresas que pretendieran localizarse en Bogotá, aumentando el nivel de congestión, pero tampoco lo hizo. Adelantar una verdadera política de descentralización requiere acuerdos entre el Gobierno Nacional y el capitalino; pensé que a esto haría referencia en su discurso como candidato presidencial, pero no lo hizo.
Esperaba que al hablar del ambiente y del uso de recursos naturales se refiriera al suministro de agua y al hecho de que la ciudad está consumiendo agua proveniente de diversas regiones del país y a que es necesario compensar a esas regiones para asegurar los servicios ambientales asociados a la conservación de cuencas que abastecen de agua a la capital. No mencionó la limitación de suministro de agua para la ciudad, que, de seguir creciendo como hasta ahora, será muy costoso o imposible abastecerla del agua que requiere. A este respecto, eso de vivir 2.600 metros más cerca de las estrellas no es un atributo sino una limitación.
En síntesis, los 10 puntos mencionados por el presidente candidato fueron expuestos como si su aspiración fuese la alcaldía de la ciudad y no la presidencia y dirección de un país que urgentemente requiere que la ciudad se entienda desde una perspectiva nacional y no local, lo que es responsabilidad del presidente, cualquiera que sea. Esperamos que este y otros candidatos revisen estos temas.