Soy un usuario frecuente del sistema Transmilenio (TM) y por ello vivo sus ventajas, desventajas e inconsistencias.
Entre las ventajas encuentro que si los desplazamientos son entre dos puntos relativamente cercanos, este medio de transporte es mucho más rápido que cualquier otro, incluido el carro particular. En este sentido, el sistema es eficiente. Por la concesión exclusiva que tiene del espacio público, por la gran inversión que se ha hecho a partir de recursos públicos para la infraestructura del TM, y por el volumen de gente que transporta, su precio es alto si lo comparamos con el de los buses normales. No hay consistencia en el precio que pago por desplazamiento. En cuanto a las desventajas, observo que siendo un sistema de transporte eficiente, en términos del tiempo de desplazamiento, es a todas luces insuficiente, pues la demanda es muy superior a la oferta. De hecho, viajar en las horas pico es casi imposible; el tiempo que me ahorro en el desplazamiento me lo gasto en la estación, tratando de entrar a un bus en medio de empujones. Cuando finalmente lo logro, no tengo un milímetro para moverme y siempre voy temiendo que me roben. Todo parece indicar que en el contrato con los propietarios de los buses, el incrementar la frecuencia para atender más usuarios a la hora pico no está establecido como una condición para pagar más o menos al dueño de los buses. De otra parte, el destino de mis impuestos me parece muy desafortunado cuando veo el estado de la calzada del TM, hoy convertida en un gran destapado. Las losas están rotas y hay huecos en donde el bus salta, maltratándonos a todos y desde luego acabando la misma máquina.
Mi expectativa como ciudadano es que desplazarme en el TM sea más barato que en un bus normal, pues (i) el TM tiene inversión subsidiada por todos nosotros, (ii) nuestros representantes en el Concejo de Bogotá le han dado exclusividad en el uso del espacio público frente a cualquier otra forma de transporte, y no olvidemos que el espacio público nos pertenece a todos. Como socio y usuario de TM, yo esperaría una mejor supervisión de mis recursos y que el Distrito hiciera una mejor interventoría en la construcción y el mantenimiento de las vías. Como ciudadanos debemos estar atentos a cómo se convoque a la nueva concesión que viene el año entrante, y que ésta se oriente a mejorar el servicio y no a maximizar los beneficios económicos para los propietarios de los buses. Sin duda tenemos cómo recibir un mejor servicio, pues TM es una buena propuesta técnica de uso del espacio público.
Dado que es un sistema eficiente pero insuficiente, yo esperaría que haciendo efectivos los controles mencionados, es decir, dándose una buena representación a mis intereses por parte del gobierno distrital y nacional (también hay créditos con aval de la Nación y recursos del presupuesto nacional invertidos en el TM), se expandiera el uso del TM a toda la ciudad y que en las horas pico ciertas troncales fuesen de uso exclusivo para el transporte masivo a través de TM. Así tendría todos los incentivos para dejar todos los días en casa mi carro y ayudar a descongestionar las vías de una ciudad cuya infraestructura no está diseñada para el auto particular.