El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Las buenas razones del olvido de la inflación

06 de diciembre de 2018 - 10:00 p. m.

En las últimas semanas he tenido varias reuniones con inversores, clientes y analistas y en todas, luego de casi una hora de charla, me han hecho caer en cuenta sobre las pocas referencias que hago de la inflación. Al final dicen, «bueno, ahora cuéntanos qué opinas sobre la inflación».

PUBLICIDAD

En ese momento caigo en cuenta y les doy nuestras previsiones de una inflación muy cerca al 3 por ciento tanto a finales de este año como del entrante. El dato de noviembre confirma estas proyecciones. Luego hago énfasis en los sesgos negativos que tenemos por una intensificación del fenómeno de El Niño, una nueva depreciación del peso y/o un aumento muy elevado del salario mínimo. También aclaro que el cambio de la canasta sobre la que se evalúan los precios que está organizando el DANE nos tiene con mucha incertidumbre y que esperamos que se comparta pronto la nueva canasta y se mantenga un periodo largo de empalme de las dos series.

Sin embargo, volviendo al comienzo. Este olvido momentáneo de la inflación obedece, creo yo, a que es una variable que podemos analizar con calma y las previsiones nos dan una tranquilad prudente sobre el futuro y, también considero, contamos con un banco central independiente que con seguridad actuará de forma responsable si los cambios de rumbo o la materialización de nuestros sesgos se lo piden.

El olvido también habla de que tenemos mucha incertidumbre en otros temas del desempeño macro y fiscal del país que concentran nuestra energía y análisis. En temas macro, proyectamos que la inversión debe dinamizarse hasta crecimientos del 5 % en 2019 frente a su casi nulo crecimiento de este año y que el consumo privado debe recobrar su dinamismo a niveles cercanos al 4 %. En los dos casos no tenemos señales contundentes aún que nos permitan estar tranquilos.

En el frente fiscal pasa algo similar, la ley de financiamiento que está en el Congreso parece que por fin es la definitiva, pero nos cuesta evaluar sus efectos sobre el recaudo neto más allá de 2019. Las rebajas impositivas, la creación de regímenes especiales y la de devolución del IVA a la compra de activos productivos disminuirán el recaudo a partir de 2020, pero no tenemos cifras oficiales de su magnitud. Ante esa incertidumbre es complicado evaluar la senda fiscal de mediano plazo y por eso gastamos nuestra energía y tiempo en estos escenarios y sus posibles efectos.

*Economista jefe de BBVA Research Colombia
@juanatellez

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias